Los recursos que destina la industria farmacéutica para la investigación y desarrollo han registrado un importante incremento que, lejos de apuntar a mayor rentabilidad de ese sector, deja al descubierto la 'burbuja' impulsada por los medicamentos para bajar de peso, que han tenido ventas masivas en los últimos años.
En un artículo publicado por la firma de auditoría Deloitte, se revela que el rendimiento de la inversión en investigación y desarrollo de las farmacéuticas se incrementó 7 % debido casi exclusivamente a la producción de los medicamentos GLP-1, que son usados para obesidad y diabetes.
Los fármacos GLP-1 son catalogados como el "principal motor de valor" de la industria de medicamentos, lo que representa aproximadamente 25 % de las ventas totales previstas de la cartera de productos en fases avanzadas. Esta cifra se contrapone radicalmente a 2022, cuando los productos para la obesidad aportaban tan solo 1 % del valor proyectado.
Un entorno riesgoso
En la publicación se advierte que, sin la producción de estos medicamentos con nombres comerciales como Ozempic, Mounjaro o Wegovy, la industria farmacéutica se retraería 2,9 %, por lo que se alerta sobre la posibilidad de que actúen como 'burbuja'.
Del mismo modo, se sostiene que, aunque la dependencia de los superventas de fármacos no es un tema nuevo, "el grado de concentración" en una misma área sí lo es.
"Esto puede generar un entorno de alto riesgo", dice el escrito en el que "las carteras de las empresas con mejor desempeño son ahora más sensibles a las perturbaciones específicas de cada área terapéutica".
El estudio hecho por la consultora apunta a que existe "una creciente concentración de recursos e inversiones en una o dos áreas terapéuticas centrales", lo que ha desplazado a otras áreas de investigación farmacéutica.

La oncología quedó atrás
El auge de los medicamentos para perder peso ha hecho que, por primera vez en 16 años, la oncología haya dejado de ser el área más valiosa para las carteras de desarrollo e investigación.
De esta manera, el costo promedio para desarrollar un fármaco, desde su descubrimiento hasta su lanzamiento, alcanzó los 2.671 millones de dólares en 2025, en comparación con los 2.229 millones de dólares en 2024, lo que implica una gran inversión de recursos.
Este incremento, dice la publicación, representa un riesgo financiero significativo para la industria farmacéutica, lo que hace más alta la barrera de entrada para nuevos desarrollos.

¿Solo entran los más exitosos?
El panorama de millones de ventas de los GLP-1 a su vez genera presión en los otros medicamentos y apunta a que solo haya investigación y desarrollo para los que puedan tener gran éxito financiero, y que sean rentables para las farmacéuticas. Esta situación hace que las investigaciones no competitivas y en áreas menos masivas queden por fuera.
Entre los riesgos está que, como el mercado depende cada vez más de unos pocos fármacos que generan ventas masivas, se incrementa el riesgo de que, si un solo programa falla, el daño financiero para la empresa es de gran envergadura.
Las ventas anuales de medicamentos utilizados para controlar la obesidad corresponde a más de 10.000 millones de dólares.
Aunque medicamentos como el Ozempic han tenido una gran acogida dentro de los usuarios que desean perder peso, especialistas han advertido sobre ciertos efectos adversos como náuseas, vómitos, pancreatitis e, incluso, pérdida de visión y audición.
Del mismo modo, se ha advertido sobre la posibilidad de que alteren los resultados de las imágenes médicas utilizadas en pacientes con cáncer.


