El gobierno de Trump analiza cerrar un emblemático centro de detención para inmigrantes

El mantenimiento del llamado 'Alcatraz de los Caimanes', ubicado en el sur de Florida, cuesta más de un millón de dólares diarios y enfrenta denuncias por condiciones inhumanas y abusos contra detenidos.

Autoridades del estado de Florida, EE.UU., y funcionarios de la administración de Donald Trump mantienen conversaciones preliminares para cerrar el centro de detención para inmigrantes conocido como 'Alligator Alcatraz' ('Alcatraz de los Caimanes'), según informó este jueves The New York Times. El complejo, inaugurado el año pasado en los Everglades, uno de los mayores humedales del país, por el gobernador Ron DeSantis, se convirtió en uno de los símbolos de la dura política migratoria impulsada en Florida.

De acuerdo con el reporte, funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional consideran que el centro es demasiado costoso e ineficiente. La instalación, ubicada en una zona pantanosa entre Miami y Naples, demanda más de un millón de dólares diarios para operar y Florida todavía no recibe los 608 millones de dólares que solicitó al gobierno federal como reembolso.

El establecimiento fue diseñado como un centro temporal para inmigrantes indocumentados mientras esperan deportación. Desde su apertura en julio de 2025, unas 22.000 personas han pasado por el lugar, que actualmente alberga cerca de 1.400 detenidos, dos tercios de ellos clasificados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) como personas sin antecedentes criminales.

'Alligator Alcatraz' también acumuló denuncias de abogados y organizaciones de derechos humanos por presuntas condiciones inhumanas, restricciones al acceso telefónico y uso excesivo de la fuerza contra detenidos. En una presentación judicial realizada el mes pasado, un abogado denunció que guardias golpearon y utilizaron gas pimienta contra migrantes que protestaban dentro del complejo.

El centro, construido en un antiguo aeropuerto de entrenamiento en los Everglades, fue promovido por DeSantis y el fiscal general de Florida, James Uthmeier, como parte de la ofensiva estatal contra la inmigración irregular. Ambos defendieron la ubicación remota del lugar argumentando que las condiciones hostiles funcionarían como elemento disuasorio para futuros migrantes.

Aunque DeSantis confirmó este jueves que existen conversaciones sobre el futuro del centro, aseguró que las autoridades federales "no han dicho que quieran cerrarlo". Sin embargo, admitió que la instalación cumplió con "un gran impacto" y afirmó que, si dejara de funcionar, Florida podría decir que "cumplió su propósito".