Los problemas internos que afronta el Gobierno de Friedrich Merz, con la baja aprobación pública de los democristianos de fondo, reducen la influencia de Berlín en la política exterior, muestra un artículo de opinión publicado en Politico este miércoles.
"Un canciller debilitado internamente puede verse tentado a mostrarse más firme internacionalmente", admitió el autor, Marc Feliz Serrao. "El peligro radica en que, al hacerlo, perjudique los intereses alemanes que pretende defender".
Más que todo, la creciente desaprobación de Merz se debe a que el cambio de rumbo prometido por él antes de su elección no se ha hecho realidad.
El ideólogo conservador Andreas Roedder, quien había ayudado a Merz en su ascenso (antes de perder su apoyo), mencionó, al ser consultado por el medio, una "brecha entre el anuncio y la implementación" en la conducta política del ahora canciller. De una forma aún más explícita, el exministro de Finanzas de Alemania Christian Lindner dijo al periodista: "Friedrich Merz ganó la cancillería con posturas y promesas que contradicen las posturas y acciones que ahora definen su mandato".
La información recogida por el medio de varias fuentes anónimas dejó en claro que, además de carecer de un círculo íntimo leal, Merz y su partido no cuentan con una red de editores e intelectuales afines que puedan proporcionar argumentos a los políticos. El intento de compensar este y muchos más defectos políticos con una agenda exterior ambiciosa chocan con la cambiante precepción del canciller por parte de la Casa Blanca, donde el discurso aprobatorio inicial de hace un año cambió y el presidente Donald Trump considera ahora que Merz "no sabe de lo que habla".
En opinión del periodista, todavía sería temprano decir si el desprestigio del canciller se convertirá en una dimisión anticipada en medio de los altos precios de la energía, elevados impuestos y tasas, una burocracia descontrolada y la desindustrialización. "Si el canciller alemán quiere recuperarse, probablemente tendrá que cambiar radicalmente su estrategia", sugiere Serrao, algo que requeriría afianzar la autoridad en el ámbito nacional y mostrar una mayor moderación en el internacional.


