Los legisladores de Taiwán han aprobado un presupuesto multimillonario que permitirá desarrollar un sistema de defensa aérea moderno, informa Bloomberg.
El órgano legislativo aprobó la asignación de 780.000 millones de dólares taiwaneses (24.800 millones de dólares estadounidenses), afirmó la portavoz Han Kuo-yu. Es menos de lo que había solicitado la Administración de Lai Ching-te, pero más de lo que había propuesto el partido de oposición Kuomintang.
Parte de los fondos se destinará a la creación del sistema de defensa aérea T-Dome, cuyo equipamiento esperan comprar a EE.UU. Se destinarán 300.000 millones de dólares taiwaneses (9.500 millones de dólares estadounidenses) a la adquisición de sistemas HIMARS y obuses M109, y otros 480.000 millones (15.300 millones de dólares estadounidenses) a futuros suministros de armamento, entre los que se encuentran misiles de defensa aérea y sistemas antidrones. El presupuesto suplementario no incluye la financiación de armamento de fabricación nacional.
La oposición calificó las propuestas de la Administración, que inicialmente proponía destinar unos 39.800 millones de dólares estadounidenses al proyecto, de poco claras y afirmó que podían llevar a la corrupción, explica Reuters. El Partido Democrático Progresista, liderado por Lai Ching-te, declaró que la oposición había ignorado las declaraciones del Ministerio de Defensa, lo que limita la capacidad defensiva de Taiwán y afecta el sistema de seguridad.
Advertencia china
En vísperas de la cumbre entre el presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, que llegará al gigante asiático la próxima semana, Pekín ha señalado que Taiwán sigue siendo un tema prioritario en sus relaciones con Washington.
"La cuestión de Taiwán afecta a los intereses fundamentales de China y constituye la primera línea roja que no se puede traspasar en las relaciones entre China y Estados Unidos", afirmó el representante del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático, Lin Jian.
- Taiwán se autogobierna con una administración propia desde 1949, mientras que China la considera como parte irrenunciable de su territorio y la mayoría de los países, incluida Rusia, reconocen la isla como parte integral de la República Popular China.


