El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que, probablemente, estamos ante la primera vez en la historia que Alemania "no discute ni dice nada" sobre el papel de la Unión Soviética "en días como estos", en referencia a las conmemoraciones del Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria.
"Allí incluso preguntaban quién ganó, quién liberó a Alemania del nazismo", señaló Peskov en una entrevista con el periodista ruso Pável Zarubin. "El portavoz de prensa o su adjunto ni siquiera encontraron fuerzas para mencionar a la Unión Soviética", agregó.
"Es muy malo que hoy en Alemania haya una generación de políticos así. Eso no deja bien a Alemania", señaló. "Quisiera esperar que, aun así, allí haya quienes conserven la cordura y estén dispuestos a dar a la historia lo que le corresponde, a dar lo que corresponde a las hazañas de quienes, por cierto, junto con los antifascistas alemanes salvaron a este país de la plaga marrón", añadió.
"Está tomando un camino demasiado peligroso. No es la primera vez", afirmó, al responder a una pregunta sobre si Alemania apuesta por una vía arriesgada al negarse a reconocer esos hechos.
Esta semana, la Policía berlinesa emitió una disposición general que prohíbe el uso de uniformes históricos, insignias y otros símbolos durante los actos conmemorativos del 81.º aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi.
La disposición está vigente desde la mañana del viernes 8 de mayo hasta la noche del sábado 9 de mayo y prohíbe, entre otras cosas, portar uniformes e insignias militares; exhibir la cinta de San Jorge, las banderas y emblemas de la URSS, Rusia, Bielorrusia; así como reproducir e interpretar marchas y canciones rusas y soviéticas de los años de la guerra.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció que el canciller alemán, Friedrich Merz, se olvidó de quién fue el agresor y quién el liberador en la Segunda Guerra Mundial. "Una vez más, no hay otra manera de llamar a esta política que no sea vergüenza. Es una burla a la memoria de millones de víctimas del nazismo", afirmó. También acusó a las autoridades alemanas de emprender "intentos cínicos e inmorales" de reescribir la historia "en favor de una coyuntura política rusófoba".