Una nueva epidemia de ébola ha encendido las alarmas en África central. La cepa responsable es el virus del Bundibugyo, una variante menos común y para la cual no existen vacunas ni tratamientos autorizados. Hasta el momento, ha causado al menos 80 muertes en la República Democrática del Congo (RDC) y ya se ha extendido a la vecina Uganda.
¿Qué es el virus del Bundibugyo?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es uno de los tres tipos de virus que causan grandes brotes de enfermedad por ébola, junto con el virus del Ébola y el virus del Sudán. La tasa media de letalidad de esta enfermedad es del 50%, aunque en brotes anteriores ha oscilado entre el 25% y el 90%.
Una diferencia clave frente a otros brotes es que las vacunas y tratamientos actualmente aprobados solo funcionan contra el virus del Ébola. Para la cepa Bundibugyo no hay opciones autorizadas, aunque se están desarrollando.
¿Cómo se transmite?
El virus es altamente contagioso y se transmite a través de los fluidos corporales. Existen dos vías principales de contagio:
- De animales a humanos: por contacto con sangre, fluidos o secreciones de animales infectados como murciélagos, chimpancés, gorilas, monos, antílopes o puercoespines.
- De persona a persona: por contacto directo con piel lesionada o mucosas, al tocar sangre o fluidos corporales de alguien enfermo o fallecido por ébola, así como objetos o superficies contaminadas.
Es importante saber que el periodo de incubación es de dos a 21 días y que las personas no transmiten la enfermedad antes de presentar síntomas.
Síntomas a los que hay que estar atentos
Los síntomas pueden aparecer de forma repentina e incluyen fiebre, fatiga, malestar, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. A medida que la enfermedad avanza, se suman otros síntomas como vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y disfunción renal y hepática. Las hemorragias son menos frecuentes. En el sistema nervioso central puede provocar confusión, irritabilidad y agresividad.
Es difícil distinguir el ébola de otras enfermedades como la malaria, la fiebre tifoidea o la meningitis porque los síntomas iniciales son similares. Por eso se requieren pruebas de laboratorio para confirmar el virus.
Situación actual y riesgo de propagación
Este es el decimoséptimo brote en la RDC desde 1976. Hasta el 16 de mayo se confirmaron ocho casos, hay 246 casos sospechosos y 80 muertes por sospechas de la misma causa. Uganda registró dos casos importados desde la RDC; uno falleció.
La OMS declaró una "emergencia de salud pública de importancia internacional", aunque no cumple los criterios de "emergencia pandémica". Advierte del alto riesgo de propagación a países fronterizos y señala que el número real de infectados podría ser mucho mayor debido a la alta tasa de positivos, el aumento de casos sospechosos y las muertes registradas.
La situación se agrava por la inseguridad, la crisis humanitaria, la alta movilidad de la población y la red de centros de salud informales, factores ya vistos en la epidemia de 2018-2019 en las provincias congoleñas de Kivu del Norte e Ituri.
Recomendaciones de la OMS
La OMS ha emitido las siguientes recomendaciones a aquellos países en los que se han registrado casos y aquellos en los que no.
En países con casos: activar gestión de desastres, reforzar vigilancia y controles fronterizos, aislar y tratar casos de inmediato, prohibir el traslado transfronterizo de restos humanos y restringir viajes internacionales de contactos.
En países sin casos: informar a viajeros y ciudadanos, preparar la evacuación de nacionales expuestos y tratar cualquier caso sospechoso o muertes inexplicables como emergencia en las primeras 24 horas.