Las consecuencias de la guerra en Oriente Medio están tomando formas cada vez más inesperadas y preocupantes.
Debido al bloqueo 'de facto' del estrecho de Ormuz —una arteria clave del comercio mundial por la que antes pasaban hasta 20 millones de barriles de petróleo al día—, las empresas navieras se ven obligadas a cambiar sus rutas con urgencia.
En lugar del camino más corto, los petroleros y los buques de carga están rodeando África, pasando por el sur del continente. Esto alarga por semanas los trayectos y, al mismo tiempo, desvía el flujo del transporte marítimo hacia la zona de la cuenca de Somalia, un área que vuelve a ser peligrosa debido al resurgimiento de la piratería.
¿Qué está pasando?
Ante el agravamiento de la situación en la región, los piratas somalíes han intensificado sus actividades y han capturado varios buques.
Según un aviso del 12 de mayo de la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), piratas somalíes tienen actualmente en su poder al menos tres embarcaciones: dos petroleros y un buque de carga, que fueron capturados entre el 21 de abril y el 2 de mayo.
El Centro de Seguridad Marítima del Océano Índico, el servicio de rastreo de la Fuerza Naval de la Unión Europea, ha emitido una advertencia a los barcos en la zona para que "mantengan un nivel elevado de vigilancia", especialmente en un radio de 150 millas náuticas de la costa somalí entre Mogadiscio y Hafun, en el océano Índico.
El regreso de una vieja amenaza
La piratería frente a las costas de Somalia, especialmente en la zona de la región semiautónoma de Puntlandia, aumentó drásticamente entre 2008 y 2013, antes de que las patrullas internacionales y las medidas de seguridad reforzadas en los buques mercantes lograran frenar la oleada de ataques. La situación se vio agravada entonces por la falta de un gobierno central estable en el país.
En el pico de actividad, en 2011, se registraron 237 ataques, y el daño total a la economía mundial se estimó en aproximadamente 7.000 millones de dólares. Más de 3.800 marineros enfrentaron ataques armados a lo largo del 2011. Tras un período de relativa calma, la actividad comenzó a resurgir a finales de 2023, en el contexto de la crisis en el mar Rojo y los ataques de los hutíes.
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Vacío de seguridad
En respuesta a esta crisis, así como al actual conflicto en Oriente Medio, los Estados se vieron obligados a concentrar más fuerzas en el mar Rojo y el golfo Pérsico, dejando desatendida la costa somalí.
"Así que, en ese lugar, se produjo un vacío de seguridad, y fue entonces cuando esos grupos pudieron aprovecharse de la situación", opina David Willima, investigador en seguridad marítima del Instituto de Estudios de Seguridad de Sudáfrica.
"La guerra en Irán ha obligado a ciertos Estados que, de otro modo, se habrían centrado en vigilar el océano Índico occidental de África, a dar prioridad a una posible fuerza multinacional para abrir el estrecho de Ormuz", declaró a su vez a CNN Manu Lekunze, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Aberdeen, en Escocia.
"El redespliegue de la región para concentrar fuerzas en el golfo Pérsico ha creado oportunidades, activando redes que pueden… llevar a cabo misiones piratas específicas", añadió.



