Keir Starmer, el primer ministro británico, ha declarado que su mandato al frente del Gobierno no ha terminado y que todavía "quiere luchar en las próximas elecciones generales", recoge Sky News.
"Estoy muy centrado en lo que considero mi responsabilidad, mi deber, y eso es para el país", declaró este lunes a los medios durante su visita al noroeste de Londres.
"Obviamente, reconozco que, tras los resultados de las elecciones locales, y también de las elecciones en Gales y Escocia, la primera tarea es, sin duda, cambiar el rumbo de las cosas y asegurarme de que mi atención está puesta en el lugar correcto", afirmó, añadiendo que "en los últimos 10 días ha habido mucha actividad que no ha estado tan centrada como debería haber estado".
Asimismo, Starmer consideró que no se encuentra en una situación que requiera luchar contra un intento de destitución, pero de ser así, insistió en el hecho de que no renunciará. "Siento firmemente que debo servir a las personas que me eligieron para este cargo", sostuvo.
Por otra parte, afirmó que no fijará un calendario para su salida de Downing Street en caso que Andy Burnham —quien suena como favorito entre los laboristas— gane las elecciones parciales de la circunscripción de Makerfield el mes que viene, un paso que le permitiría tener un escaño en el Parlamento y, posteriormente, aspirar a la jefatura de Gobierno.
De todos modos, recordó que "se trata de una elección parcial muy importante" entre el Partido Laborista y Reform UK, por lo que "sea quien sea el candidato", lo apoyará "al 100 %". "Unámonos y hagamos lo que mejor sabemos hacer como partido: unirnos en nuestra campaña para estas elecciones", concluyó.
Popularidad en declive
Al menos 81 diputados laboristas exigieron la dimisión de Starmer tras la derrota del partido en las elecciones locales, según cálculos de Steven Swinford, periodista de The Times. Mientras, la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la ministra de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, pidieron que el jefe de Gobierno reconsiderara su postura y fijara un plazo de renuncia, informó el medio. La ministra de Descentralización, Religión y Comunidades, Miatta Fahnbulleh, fue la primera en abandonar su cargo debido a desacuerdos con Starmer.
Por otra lado, el legislador John McDonnell acusó al ministro de Sanidad, Wes Streeting, de organizar un "golpe" contra Starmer. Se reporta que los aliados de Streeting estuvieron entre los diputados laboristas que exigeron la renuncia del jefe de Gobierno.
La popularidad del primer ministro ronda el 19 %, mientras que cerca del 70 % de los británicos no aprueban su gestión.
Starmer ganó las elecciones en julio de 2024. Durante su campaña prometió crecimiento económico, mejora de los servicios públicos deteriorados y el alivio del coste de vida, pero estos objetivos se hicieron menos realistas con el comienzo de la guerra de EE.UU. contra Irán, que llevó al bloqueo del suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz.