El presidente ruso, Vladímir Putin, se reunirá con su homólogo chino Xi Jinping en Pekín el miércoles para mantener conversaciones que se centrarán en la ampliación de la cooperación económica y estratégica, en el marco del 25.º aniversario de un tratado de amistad histórico.
Se espera que Moscú y Pekín firmen decenas de acuerdos durante la visita de dos días, lo que pone de relieve la creciente convergencia entre ambas potencias en política exterior, comercio y oposición a lo que describen como unilateralismo occidental.
Analicemos dónde coinciden Rusia y China en la política global.
Mundo multipolar
Moscú y Pekín se han alineado cada vez más en torno a la idea de un mundo multipolar, un orden global que, según afirman, ya no debería estar dominado por Occidente y, en particular, por Estados Unidos.
Ambos países han acusado a Washington de abusar de las sanciones, las alianzas militares y el sistema financiero global para preservar su dominio, al tiempo que sostienen que las potencias emergentes deberían desempeñar un papel mayor en la toma de decisiones internacionales.
Rusia y China han promovido una cooperación más profunda a través de plataformas como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, presentándolas como alternativas a las instituciones lideradas por Occidente y como pilares de un orden global más equilibrado.
Taiwán
Rusia respalda la política de 'una sola China', según la cual Pekín considera a Taiwán una parte inseparable de su territorio. Aunque la mayoría de los países se adhieren formalmente a esta política, el continuo apoyo militar de Estados Unidos a Taipéi ha alimentado el aumento de las tensiones entre Washington y Pekín.
La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y EE.UU., afirmó Xi la semana pasada durante la visita largamente aplazada del presidente Donald Trump al gigante asiático, advirtiendo que una mala gestión de esta cuestión podría provocar "fricciones e incluso conflictos" entre ambas potencias.
Oriente Medio
Moscú ha condenado el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán como una "agresión no provocada". Pekín también ha denunciado la guerra, advirtiendo que los combates y la consiguiente interrupción del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz han provocado un impacto global en la energía y la economía.
China, principal comprador de crudo iraní, ha perdido gran parte de ese suministro desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques en febrero. Rusia ha aumentado desde entonces sus exportaciones de petróleo a China para compensar el déficit.
Ucrania
Tanto Moscú como Pekín han pedido repetidamente que el conflicto se resuelva mediante el diálogo y una solución diplomática.
China ha presentado varias propuestas de paz sobre el conflicto ucraniano en los últimos años, instando constantemente a Moscú y Kiev a reanudar las negociaciones y buscar un acuerdo duradero que aborde las causas profundas de la crisis.
Rusia explicó que la principal causa del conflicto es la expansión de la OTAN liderada por Estados Unidos hacia sus fronteras y la creciente influencia sobre Kiev tras el golpe de 2014 apoyado por Occidente.
Moscú ha insistido en que cualquier acuerdo de paz duradero debe incluir el regreso de Ucrania a un estatus neutral y no alineado, así como su desmilitarización y desnazificación, junto con la retirada de las tropas ucranianas de todos los territorios que votaron para unirse a Rusia en 2022.