Ucrania les sigue causando problemas incluso a sus aliados más fieles. Al utilizar el espacio aéreo de los países bálticos —de los más antirrusos de Europa— para lanzar o hacer pasar drones hacia instalaciones rusas, Kiev los coloca, de hecho, en una situación muy incómoda.
Los vuelos de los drones ucranianos ya están causando caos en la región, provocando crisis políticas y la renuncia de altos funcionarios, además de estar acompañados por severas advertencias de Moscú de que, si continúan este tipo de incidentes, las instalaciones en el territorio de los países bálticos podrían convertirse en objetivos legítimos.
Un gobierno 'derribado' por un dron
La semana pasada, dos drones ucranianos atravesaron el espacio aéreo de Letonia y lanzaron ataques contra instalaciones rusas utilizando una ruta que atravesaba la región del Báltico, sin encontrar resistencia alguna en el camino.
La primera ministra letona, Evika Silina, solicitó la dimisión del ministro de Defensa, Andris Spruds, al considerar que la respuesta antiaérea no había sido desplegada lo suficientemente rápido.
Sin embargo, el coronel del Ejército Raivis Melnis, designado por Silina como nuevo titular de la cartera de Defensa, no llegó a contar con el apoyo de los socialdemócratas.
"Al ver a un candidato sólido y profesional para el cargo de ministro de Defensa, los charlatanes políticos han optado no por una solución, sino por una crisis", denunció la primera ministra en X, cuando comunicó su propia renuncia.
A pesar del escándalo desatado, en Kiev se limitaron a dar una explicación poco convincente, admitiendo que los drones ucranianos habían entrado en territorio letón porque la defensa aérea rusa los había desviado de su rumbo.
La situación se repite
Este martes, la situación se repitió en otro país báltico, Estonia. Las Fuerzas de Defensa del país abatieron un dron ucraniano que había entrado en su territorio.
"Es la primera vez que derribamos un dron nosotros mismos", indicó el ministro de Defensa, Hanno Pevkur. Detalló que un vehículo aéreo no tripulado que se dirigía hacia el territorio ruso entró en el espacio aéreo de Estonia y un caza de la Misión de Seguridad Aérea del Báltico (misión permanente de defensa y alerta rápida de la OTAN) lo derribó sobre el lago Vortsjarv, en el sur del país.
Alrededor del mediodía, hora local, tanto Estonia como Letonia emitieron alertas de drones para zonas de su territorio. Letonia volvió a reiterar sus alertas en los últimos minutos, y se informó que los servicios de tren y los exámenes de idiomas se vieron interrumpidos como resultado de la advertencia.
Al mismo tiempo, Estonia subrayó que no había dado permiso a Ucrania para utilizar su espacio aéreo. Kiev, por su parte, se disculpó por lo ocurrido.
Creando problemas a los aliados
Ya se habían registrado casos similares anteriormente. A principios de mayo, drones ucranianos sobrevolaron el espacio aéreo de Finlandia, lo que provocó una dura reacción de Helsinki y nuevas exigencias a Kiev para que planificara sus rutas con mayor cuidado.
"No permitiremos esto. Deben planificar sus operaciones de manera que se minimice el riesgo de desviaciones debido a la interferencia rusa, para que algo así no pueda suceder", declaró el ministro de Defensa de Finlandia, Antti Hakkanen.
Estos vuelos tan frecuentes de drones no son casuales y la estrategia de Kiev es evidente: involucrar a otros países en el conflicto con Rusia. Aunque los propios países bálticos, a pesar de su retórica antirrusa, difícilmente deseen tal escenario.
En abril, Vladímir Zelenski señaló públicamente que Rusia estaba preparando un ataque contra los países bálticos, a lo que estos reaccionaron de manera extremadamente negativa.
"En primer lugar, tales declaraciones no se corresponden con nuestros datos de inteligencia ni con nuestra evaluación de la amenaza", sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento de Estonia, Marko Mihkelson, acusó a Zelenski de socavar la confianza en la OTAN. "Estoy de acuerdo con que nadie ha minado tanto la credibilidad del artículo 5 como el presidente de EE.UU., Donald Trump, pero el presidente de Ucrania también la está socavando", afirmó Mihkelson, y agregó que, en caso de que surja información de este tipo, los aliados deben intercambiarla de manera confidencial, en lugar de hacerla pública en conferencias de prensa.
Advertencia de Rusia
En este contexto, el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR, por sus siglas en ruso) ha indicado que Ucrania se está preparando para lanzar ataques contra Rusia desde territorio letón, y advirtió que la pertenencia de Letonia a la OTAN no la protegerá de "un justo castigo".
El SVR precisó que, según los datos recibidos, el régimen ucraniano no planea limitarse al uso de los corredores aéreos que los países bálticos le han proporcionado, sino que también se dispone a lanzar drones desde el territorio de estos Estados. Con esa táctica, explica el organismo, "reducirá considerablemente el tiempo de vuelo hasta los objetivos y aumentará la eficacia de los ataques terroristas".
De acuerdo con el SVR, Kiev convenció a Riga para que diera su consentimiento a la operación, haciendo hincapié en la imposibilidad de determinar el lugar exacto de lanzamiento de drones, a pesar de las preocupaciones de la parte letona de convertirse en objetivo de un contrataque de Rusia.
"En este sentido, conviene recordar que las coordenadas de los centros de toma de decisiones en territorio letón son bien conocidas, y que la pertenencia del país a la OTAN no protegerá a los cómplices de los terroristas de un justo castigo", destacó el SVR.
La ministra de Relaciones Exteriores de Letonia, Baiba Braze, se apresuró a aclarar que su país no tiene tales planes. "Letonia no cede su espacio aéreo para ataques contra Rusia. Esto se ha explicado en varias ocasiones a los representantes rusos", escribió en X.
Decisiones por las que hay que pagar un precio
En este contexto, George Szamuely, investigador principal del Global Policy Institute (EE.UU.), declaró a RT que los países del norte de Europa se han metido ellos mismos en esta situación y ahora se ven obligados a lamentarlo.
"Se encuentran en una situación muy difícil, porque creo que lo que pasó fue que le dieron permiso a Ucrania para usar su espacio aéreo con el fin de atacar Rusia. Pero habían actuado bajo la suposición de que, al hacerlo, no sufrirían ninguna consecuencia", apuntó.
Según sus palabras, en este momento la OTAN está "preocupada" por que tales incidentes se conviertan en un enfrentamiento directo con Rusia. Aseveró que el objetivo de Kiev podría ser "crear un incidente de bandera falsa para sugerir que, de alguna manera, Rusia había atacado a los Estados bálticos utilizando drones", aunque esta estrategia parece no haber funcionado.
"Es muy vergonzoso porque la OTAN lleva cuatro años repitiendo esa afirmación absurda de que no es parte en el conflicto. [...] Por eso la OTAN está ahora en pánico, porque, en cierto sentido, le ha servido de flanco a Rusia para que empiece a atacar objetivos en territorio de la OTAN", añadió.