El Ayuntamiento de Barcelona planea duplicar la tasa turística que pagan los cruceristas en tránsito y endurecer así las condiciones para este tipo de turismo. El alcalde, Jaume Collboni, explicó recientemente en una entrevista en Betevé que propondrá elevar de golpe, a partir de 2027, el recargo municipal de cuatro a ocho euros por pasajero para quienes estén menos de 12 horas en la ciudad.
Este aumento se sumaría a la tasa aprobada por el Parlament en febrero, de modo que la carga total para algunos pasajeros de crucero podría alcanzar hasta 14 euros por persona y día.
Collboni defendió la medida alegando que estos visitantes "pasan muy poco tiempo en la ciudad", hacen un uso intensivo del espacio público sin dejar un regreso a la economía local, ya que consumen sobre todo a bordo. "Quiero desincentivar la llegada de cruceristas", expresó.
