Este miércoles, los líderes de Rusia y China, Vladímir Putin y Xi Jinping, adoptaron una amplia declaración conjunta que abarcó tanto la cooperación bilateral como cuestiones internacionales clave.
Uno de los puntos centrales del documento fue la postura conjunta de Moscú y Pekín en contra de las sanciones unilaterales y las medidas restrictivas que, en opinión de ambos países, se utilizan para frenar el desarrollo de otros Estados.
"Las partes se oponen firmemente a la aplicación de sanciones unilaterales, restricciones secundarias, el uso discriminatorio de aranceles aduaneros y otras prácticas restrictivas en el comercio, y exhortan a todos los Estados a defender el sistema multilateral de comercio, cuyo elemento central son las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como el funcionamiento estable de las cadenas de suministro globales", reza el documento.
A pesar de las sanciones masivas y las constantes amenazas de Occidente, la cooperación entre los países sigue fortaleciéndose y abriendo nuevos horizontes.
El comercio bate récords
El intercambio comercial entre Rusia y China supera los 200.000 millones de dólares por tercer año consecutivo y en 2025 alcanzó 240.000 millones de dólares. Según el presidente chino, durante los primeros cuatro meses de 2026, el volumen de comercio creció casi un 20 % en comparación con el mismo período del año anterior y ascendió a 85.200 millones de dólares.
China sigue siendo el mayor socio comercial de Rusia por decimosexto año consecutivo, mientras que Rusia se encuentra entre los ocho mayores socios comerciales del gigante asiático. Moscú suministra a China combustibles, materias primas y productos agrícolas, mientras que Pekín exporta automóviles, equipos, productos electrónicos y bienes de consumo.
Las sanciones occidentales no han hecho más que reforzar la determinación de los países de seguir colaborando en el ámbito comercial.
Transición a las monedas nacionales
Además, las partes han dejado de utilizar en gran medida las divisas extranjeras en sus pagos bilaterales y realizan sus transacciones comerciales en rublos y yuanes.
El ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, declaró el año pasado que el 99,1 % de las transacciones entre los dos países se realizan ahora en sus propias monedas. Añadió que esto permite a Rusia y China evitar "infraestructuras extranjeras hostiles".
"Anteriormente, los pagos se realizaban en dólares y euros, y los fondos pasaban por bancos occidentales que en algún momento podrían detener estas transacciones", señaló.
Nuevos horizontes en el sector energético
Durante las negociaciones celebradas en Pekín, las autoridades de ambos países esbozaron planes para ampliar los proyectos conjuntos en el ámbito energético, tanto en lo que respecta al suministro de gas como al sector petrolero.
Rusia es el mayor proveedor de petróleo de China, ya que representa alrededor del 20 % del total de sus importaciones de este hidrocarburo. En el contexto de la crisis en torno al estrecho de Ormuz, la importancia de la colaboración no ha hecho más que aumentar: las importaciones chinas de crudo ruso en los primeros meses de 2026 aumentaron más del 40 % en comparación con las del año pasado, lo que permitió a Pekín reducir los riesgos para su propia seguridad energética.
Al mismo tiempo, las partes siguen poniendo en marcha proyectos de infraestructura a gran escala. Así, en septiembre de 2025, los países firmaron, junto con Mongolia, un memorando para la construcción de los gasoductos Fuerza de Siberia 2 y Unión-Oriente, que suministrarán gas ruso al gigante asiático a través de Mongolia.
El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, señaló que, durante las conversaciones celebradas en Pekín, las partes llegaron a un "entendimiento básico" sobre la ejecución del proyecto.
No solo el petróleo
Moscú y Pekín prestaron especial atención a la cooperación en el ámbito de la energía nuclear. Así, expresaron su intención de continuar con la ejecución de los proyectos de construcción de la central nuclear de Tianwan y la central nuclear de Xudapu, garantizar la finalización oportuna de las obras de construcción y la puesta en funcionamiento de las instalaciones y, sobre esta base, profundizar la cooperación en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos.
Ambas naciones se han convertido en líderes mundiales en lo que respecta al ritmo de construcción de este tipo de plantas.
Desde 2016, más del 90 % de las nuevas centrales nucleares del mundo han sido edificadas precisamente por empresas rusas o chinas. Rusia ya ha construido cuatro unidades de energía en China y están en proceso otras cuatro.
"China tiene planes grandiosos para el desarrollo de la energía nuclear. Se ha planteado la meta de alcanzar y superar a Estados Unidos en capacidad instalada, lo que significa alcanzar más de 100 gigavatios", indicó previamente el director de la empresa energética rusa Rosatom, Alexéi Lijachov. "Estamos ayudando: ya hemos construido cuatro reactores nucleares y estamos construyendo otros cuatro, cada uno con una capacidad de más de un gigavatio", añadió.