El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó este miércoles en una rueda de prensa que la creciente cooperación entre Rusia y China empuja a la Alianza Atlántica a reforzar sus vínculos con socios fuera del bloque militar.
Así, Rutte señaló que en la OTAN —por parte de Estados Unidos, Canadá y Europa— son "conscientes de que la OTAN es una alianza transatlántica".
"Sin embargo, dado que Rusia está trabajando junto con China, Corea del Norte [República Popular Democrática de Corea] e Irán, tenemos que asegurarnos de mantener relaciones sólidas con socios fuera del territorio de la OTAN", dijo.
Añadió que esa es "una de las razones" por las que su jefe de gabinete estuvo recientemente en Japón, por las que él mismo visitó ese país en abril del año pasado y por las que la alianza mantiene "conversaciones intensas" con Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
"Llamamos a esto colaboración: trabajar en innovación, en la base industrial de defensa, en la producción, etcétera, pero también en intercambiar información y perspectivas", señaló.
Postura de Rusia
Rutte hizo estas declaraciones mientras el presidente ruso, Vladímir Putin, se encuentra de visita oficial en Pekín. Como resultado de las conversaciones mantenidas con su par chino, Xi Jinping, el mandatario ruso reiteró el enfoque conjunto de ambas naciones: que "están comprometidas con una política exterior independiente y soberana, actúan en estrecha coordinación estratégica y desempeñan un importante papel estabilizador en la arena mundial".
"Estamos trabajando juntos en aras de la paz y la prosperidad universal", declaró Putin.
Argumentó que siguiendo esta misma lógica, Moscú y Pekín defienden de manera solidaria el derecho internacional y las disposiciones de la Carta de la ONU en toda su plenitud, cooperan en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el grupo de los BRICS y otras estructuras internacionales, "realizando una contribución significativa a la resolución de problemas mundiales y regionales apremiantes".
Además, Moscú y Pekín se han mostrado en contra de las acciones que violen la Carta de la ONU en América Latina y el Caribe, y han reafirmado su apoyo al estatus de esta región como zona de paz.
Asimismo, las partes han manifestado "preocupación por la militarización de las zonas polares por parte de EE.UU. y sus aliados" y reafirmaron su compromiso con las normas del derecho internacional en el Ártico.
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