Polonia exige que los drones ucranianos no aparezcan en países de la OTAN

El ministro polaco de Defensa declaró que "Ucrania debe definir con mucha mayor precisión los objetivos" de sus ataques.

Ucrania debería ser cuidadosa y garantizar que sus drones no representen una amenaza para los países de la OTAN, declaró este miércoles en rueda de prensa el ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz.

"Ucrania necesita, sin duda, apuntar a sus objetivos con mucha más precisión para no poner en peligro la seguridad de los países miembros de la OTAN [...]. Ucrania debe actuar con suma cautela, comprendiendo sus objetivos tácticos en la guerra que libra. Debe proteger el territorio de los Estados miembros de la OTAN", dijo Kosiniak-Kamysz, cuando un periodista le pidió que comentara un incidente de un dron ucraniano derribado sobre Estonia.

Caos por los drones de Kiev

La semana pasada, dos drones ucranianos penetraron en el espacio aéreo de Letonia y lanzaron ataques contra instalaciones rusas utilizando una ruta que atravesaba la región del Báltico, sin encontrar resistencia alguna en el camino.

La primera ministra letona, Evika Silina, solicitó la dimisión del ministro de Defensa, Andris Spruds, al considerar que la respuesta antiaérea no había sido desplegada lo suficientemente rápido.

A pesar del escándalo desatado, en Kiev se limitaron a dar una explicación poco convincente, admitiendo que los drones ucranianos habían entrado en territorio letón, porque la defensa aérea rusa los había desviado de su rumbo.

Este martes, la situación se repitió en otro país báltico, Estonia, cuyas Fuerzas de Defensa abatieron un dron ucraniano que había entrado en su territorio.

"Es la primera vez que derribamos un dron nosotros mismos", indicó el ministro de Defensa, Hanno Pevkur. Según detalló, un vehículo aéreo no tripulado que se dirigía hacia el territorio ruso entró en el espacio aéreo de Estonia y un caza de la Misión de Seguridad Aérea del Báltico (misión permanente de defensa y alerta rápida de la OTAN) lo derribó sobre el lago Vortsjarv, en el sur del país. 

Al mismo tiempo, Estonia subrayó que no había dado permiso a Ucrania para utilizar su espacio aéreo. Kiev, por su parte, se disculpó por lo ocurrido.