Un estudio publicado recientemente reveló que los ritmos diarios estables y constantes, con tiempo regular y consistente dedicado tanto al descanso como a la actividad, podrían ayudar a ralentizar el envejecimiento biológico, es decir, el ritmo al que nuestro cuerpo se va desgastando.
La investigación, dirigida por un equipo de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, fue publicada a principios de mayo en JAMA Network Open. Se analizaron los datos de actividad de una semana de 207 adultos mayores, evaluando el movimiento, el sueño y la exposición a la luz.
En el estudio se observaron asociaciones significativas entre las rutinas regulares y predecibles y un envejecimiento biológico más lento. Mientras que aquellos con muchos cambios entre la actividad y el descanso, y rutinas inconsistentes, mostraron indicios de un envejecimiento biológico más rápido.
En conclusión, los hallazgos sugieren que los cambios que se hacen en los ritmos diarios a medida que se envejece podrían estar directamente relacionados con el envejecimiento biológico; por lo tanto, si se establece a tiempo, una rutina predecible y equilibrada podría tener el potencial de producir un efecto antienvejecimiento.
"Nuestros hallazgos sugieren que los ritmos de descanso y actividad pueden ser marcadores útiles de la tasa de envejecimiento fisiológico en adultos", afirma el psicopatólogo Adam Spira, de esa institución.
No obstante, se ha dejado claro que, de momento, son solo indicios y no pruebas definitivas. "Si se ven respaldados por investigaciones futuras, estos ritmos podrían convertirse en posibles objetivos para intervenciones destinadas a ralentizar el proceso de envejecimiento", agrega Spira.
De acuerdo con el medio, los resultados encontrados coinciden con investigaciones previas, que han identificado una relación entre la alteración de los ritmos diarios y el aumento de la inflamación y la reducción del volumen cerebral.


