Dejar de fumar contribuye a reducir el riesgo de desarrollar demencia, especialmente entre quienes no experimentan un aumento de peso significativo tras la abstinencia. Esta es la conclusión a la que han llegado científicos de la Universidad de Zhejiang (China) tras analizar los resultados de un estudio publicado este miércoles en el diario Neurology.
"En comparación con los fumadores actuales, las personas que dejaron de fumar durante el periodo de seguimiento presentaron un menor riesgo de desarrollar demencia tras dejar de fumar […] , al igual que entre quienes dejaron de fumar antes del inicio del estudio […] y quienes nunca habían fumado", señala el informe.
La investigación contó con 32.802 participantes de una edad promedio de 61 años, incluidos fumadores, personas que dejaron de fumar y aquellas que nunca habían fumado antes. El estudio abarcó un período de, aproximadamente, 10 años, durante los que se realizaron evaluaciones sobre los hábitos de consumo de tabaco de los participantes. Durante este periodo, 5.868 personas desarrollaron demencia. Los resultados indican que en el grupo de personas que dejaron de fumar el riesgo de padecer esta enfermedad fue un 16 % menor en comparación con quienes continuaron fumando
Sin embargo, los investigadores descubrieron que el aumento de peso derivado de la abstinencia afectó negativamente a estos beneficios. Aquellos participantes con un incremento de peso superior a los 10 kilos no presentaron una reducción significativa en la probabilidad de desarrollar demencia. No obstante, quienes aumentaron únicamente hasta cinco kilos mantuvieron un menor riesgo.