Los responsables de la clínica ilegal envuelta en el escándalo de la desaparición de Yulixa Toloza y el posterior hallazgo de su cadáver se referían a la paciente con el denigrante término de "la cosa perdida", según refirió la Fiscalía General ante el juez de control de garantías de Cúcuta, Colombia, recoge Semana.
En la vista, el Ministerio Público solicitó el envío a prisión de Alberto Hernández Morales y Kevis Daniel Sequeira Delgado, acusados de deshacerse de las pruebas durante la investigación de la desaparición forzada de Toloza.
La mujer, de 52 años, había ingresado en una clínica en Bogotá para realizarse un tratamiento de lipólisis láser, un procedimiento estético para eliminar la grasa localizada. Una amiga la vio en mal estado de salud tras la intervención, pero después se le perdió la pista. Desde la clínica llegaron a asegurar que había abandonado la instalación por su propio pie.
La sangre fría de los acusados
Durante su intervención ante el juez de control de garantías de Cúcuta, la fiscal citó diferentes elementos materiales probatorios para detallar la sangre fría de los dueños de la clínica Beauty Laser Estética, al montar en un vehículo particular a Toloza, emprender la huida hasta el municipio de Apulo, en la región de Cundinamarca, y abandonar allí el cuerpo sin vida de la mujer.
Tras deshacerse del cadáver, pusieron rumbo al departamento Norte de Santander con el objetivo de cruzar la frontera hasta Venezuela, puesto que poseen doble nacionalidad.
Contacto con familiares y allegados
Las autoridades accedieron a las comunicaciones que los implicados mantuvieron durante su huida, cuando contactaron con familiares y allegados, y eran conscientes de que estaban siendo buscados. El caso de Toloza ya había trascendido a los medios de comunicación, causando una gran conmoción.
Tanto la dueña del centro estético, como su esposo y un hombre apodado como 'El Cirujano' mantuvieron conversaciones en las que negaban su implicación en los hechos. Incluso llegaron a asegurar que se trataba de un caso de xenofobia, dada su condición de ciudadanos venezolanos.
Sin embargo, a medida que pasaban las horas y aumentaba la circulación de las noticias sobre la desaparición forzada de Toloza, las conservaciones pasaron a ser más explícitas, aunque usando palabras clave, ante el temor de que sus comunicaciones ya estuvieran intervenidas.
Así, se referían a la paciente desaparecida como "la cosa perdida". La cuestión levantó sospechas porque en diferentes charlas se les preguntaba si ya había aparecido "lo que se había perdido".
"Ella le dice que se habían visto, pues obviamente ellos salían en las noticias de que se había aparecido 'esa cosa que se había perdido', y ella le dice: 'no, a ella la dejamos en otro lado'", relató la fiscal sobre una conversación interceptada.
"Al señor que está en este WhatsApp le dice: 'mami: ya encontraron lo que se te perdió'. Dice: 'no, papi, esa no es'. Entonces, en ese lenguaje cifrado, obviamente se infiere que ellos estaban involucrados", añadió en la vista la representante del Ministerio Público.
Un plan para ocultar pruebas
Los datos aportados por la fiscal revelan que existía un plan estructurado para ocultar evidencias. En efecto, cuando ya se encontraban en Venezuela, se pusieron en contacto con una persona en Cúcuta, a quien facilitaron datos sobre la ubicación del vehículo utilizado en la huida.
Así, dieron instrucciones a Alberto Hernández Morales y a Kevis Daniel Sequeira Delgado para deshacerse del vehículo por medio de la venta, tomando precauciones para no ser identificados. A cambio recibieron una suma de 800.000 pesos colombianos (alrededor de 215 dólares), informa El País.
La Fiscalía sostiene que los dos acusados de ocultamiento eran conscientes de que se trataba de una maniobra para esconder evidencia, puesto que el caso ya era ampliamente conocido.
Huidos y capturados
Los tres principales implicados en el caso huyeron a Venezuela. Se trata de María Fernanda Delgado Hernández, Edinson Torres y Eduardo David Ramos.
Delgado Hernández, de 30 años, fungía como representante legal y enfermera del establecimiento estético, que carecía de permisos sanitarios y operaba irregularmente. Torres era su pareja sentimental y ejercía como administrador del centro.
Ramos ha sido identificado como el falso cirujano encargado de realizar las operaciones quirúrgicas. Según las investigaciones, no contaba con titulación médica y su auténtica profesión era la de estilista y barbero.
Los tres fueron capturados el pasado martes en el estado Portuguesa, en Venezuela, de donde son oriundos Delgado Hernández y Torres.