El Gobierno indio ha puesto en marcha un proyecto histórico en la remota isla de Gran Nicobar, geográficamente más cercana a Indonesia que a la propia India, con el que busca convertir el extremo sur del país en un eje estratégico global, informa South China Morning Post.
El megaproyecto, valorado en 9.000 millones de dólares y con una extensión de 166 kilómetros cuadrados en las islas Andamán y Nicobar, tardará 30 años en materializarse. Incluirá un puerto de transbordo, un aeropuerto internacional y una red logística completa.
Los expertos señalan que esta base en el océano Índico será clave para proteger y resguardar el territorio indio. Además, se considera que será un eje económico y marítimo fundamental junto a la ruta comercial Este-Oeste, que permitirá a Nueva Delhi reducir su dependencia de puertos extranjeros y consolidar su influencia geopolítica cerca del estrecho de Malaca.
Según Uday Chandra, profesor de la Universidad Ashoka (India), el proyecto impulsa al país "a pensar como una potencia marítima, o más específicamente, como una potencia insular". A su juicio, "el archipiélago de Andamán y Nicobar es donde la India contemporánea se integra en el Sudeste Asiático".
Sin embargo, diversos detractores alertan sobre el fuerte impacto ambiental de la obra, que amenaza grandes áreas de selva tropical. Pese a esas críticas, un comité ecológico gubernamental aprobó el plan y rechazó las quejas. Srinivaasan Balakrishnan, directivo del Foro de Investigadores Indios, subrayó que el éxito futuro del proyecto dependerá del cumplimiento de las garantías ambientales.
El estrecho de Malaca como ventaja para India
El transporte marítimo canaliza el 95 % del volumen y el 70 % del valor del comercio exterior indio. Según el Observer Research Foundation, cerca del 60 % de ese comercio marítimo y gran parte de las importaciones de gas natural licuado cruzan el estrecho de Malaca. Esta zona estratégica, donde se ubica el proyecto, concentra entre el 25 % y el 33 % del tráfico comercial marítimo mundial.
La importancia del estrecho de Malaca ha crecido debido al conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha alterado el comercio marítimo y el suministro energético en el estrecho de Ormuz. Aunque Sanjay Iyer, exbrigadier del Ejército indio y diplomático militar, descarta que Nueva Delhi pueda cerrar Malaca en tiempos de paz, destaca que las nuevas instalaciones en Gran Nicobar potencian la capacidad de vigilancia india frente al despliegue naval de China entre los océanos Pacífico e Índico.
Una vulnerabilidad para China
Por Malaca transita el 66 % del comercio marítimo chino y entre el 70 % y el 80 % de sus compras de crudo. Para mitigar ese riesgo, Pekín ha diseñado vías comerciales y oleoductos alternativos, como el Corredor Económico China-Pakistán y diversas conexiones en Myanmar. Iyer advierte, no obstante, que si el gigante asiático busca eludir Malaca, el uso de pasos alternativos como los estrechos de Sunda o Lombok, en Indonesia, supondría un fuerte incremento de los costes y de la distancia de navegación.
En ese contexto, la isla de Gran Nicobar se convierte en una barrera naval estratégica que India podría utilizar para contener a Pekín. Por ello, la fragilidad geoestratégica china en la zona —conocida como el 'dilema de Malaca'— podría agudizarse.



