Tulsi Gabbard anunció este viernes que ha renunciado a su cargo como directora de Inteligencia Nacional de EE.UU.
En su carta de dimisión, Gabbard señaló que lo que motivó su decisión ha sido "un tipo de cáncer óseo extremadamente raro" que recientemente le diagnosticaron a su esposo.
"En estos momentos, debo apartarme del servicio público para estar a su lado y apoyarle plenamente en esta lucha", manifestó, apuntando que su marido ha sido su "pilar" durante su carrera pública, por lo que no es capaz de "pedirle que afronte esta lucha solo", mientras ella continúa desempeñando un "puesto tan exigente y que requiere tanto tiempo".
En el texto, asegura estar "profundamente agradecida" al presidente Donald Trump por "la confianza que ha depositado" en ella, y "por la oportunidad de dirigir la Oficina del director de Inteligencia Nacional durante el último año y medio".
Durante su gestión, asegura haber logrado "avances significativos", "promoviendo una transparencia sin precedentes y restaurando la integridad de la comunidad de inteligencia", si bien reconoció que "aún queda una labor importante por hacer".
El presidente señaló en Truth Social que Gabbard "ha hecho un trabajo increíble". "La extrañaremos", escribió, anunciando que el subdirector principal de Inteligencia Nacional, Aaron Lukas, asumirá como director encargado.
Una fuente consultada por Reuters sostiene que Gabbard fue forzada a dimitir por la Casa Blanca.
Trump y Gabbard parecían mantener diferencias sobre la guerra contra Irán. En marzo, el mandatario dijo que su forma de pensar era "un poco diferente" a la de él. "Soy muy firme en mi postura de que no quiero que Irán tenga un arma nuclear", mientras que ella "es un poco más suave en ese tema", indicó.
Medios reportaron que Trump quería despedir a Gabbard al considerar que no respadó suficientemente su agresión contra el país persa durante su comparecencia ante el Congreso.