Aunque al inicio de la guerra contra Irán el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llegó a actuar como "copiloto" del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hoy ha quedado reducido a un simple "pasajero", informó el sábado The New York Times citando a fuentes.
"Israel ha quedado en gran medida excluido de las conversaciones de paz, lo que supone un golpe humillante para su primer ministro y un paso con riesgos sustanciales para el país", explicó NYT. "La expulsión de la cabina de mando a la clase económica tiene consecuencias potencialmente importantes para Israel y, especialmente, para el primer ministro, que este año afronta una difícil lucha por la reelección", observó.
Según dos funcionarios israelíes de defensa, la Administración Trump apartó al país hebreo hasta tal punto que sus dirigentes quedaron casi completamente excluidos del intercambio de información sobre las conversaciones de tregua con Irán.
Privados de información, los israelíes se vieron obligados a reunir lo poco que podían sobre las conversaciones entre Washington y Teherán a través de sus contactos con líderes y diplomáticos de la región, así como mediante su propia labor de inteligencia dentro del Gobierno iraní, explicaron las fuentes.
Mientras el país persa está lejos de ser derrotado, Israel, por el contrario, ha visto cómo sus principales objetivos militares se le escapan de las manos. Al comienzo de la guerra, Netanyahu fijó tres metas: derrocar al Gobierno, destruir el programa nuclear iraní y eliminar su programa de misiles. Ninguna de ellas se cumplió, recordó el periódico.
Asimismo, los informantes señalaron que, dado que la Administración Trump excluyó a Tel Aviv de las negociaciones, el arsenal iraní de misiles balísticos podría haber quedado completamente fuera de la discusión.
"Parecido a un subcontratista"
En los primeros días de la guerra, los dos países hablaban con orgullo de un grado sin precedentes de cooperación: sus Ejércitos estaban estrechamente entrelazados, oficiales israelíes estaban destinados en el cuartel general del Comando Central de Estados Unidos en Tampa, Florida, y oficiales estadounidenses se encontraban en el cuartel militar israelí en el centro de Tel Aviv. Según funcionarios, las decisiones en tiempo real —por ejemplo, cómo responder a los misiles iraníes entrantes— se tomaban conjuntamente.
Sin embargo, Israel pronto descubrió que "había sido rebajado del estatus de socio igualitario a algo parecido a un subcontratista del Ejército estadounidense", argumentó NYT.
"Solo estamos esperando la luz verde de Estados Unidos", declaró el ministro de Defensa, Israel Katz. Ese reconocimiento se convirtió en una retirada humillante, de acuerdo al medio.
Además, funcionarios estadounidenses indicaron que Trump ve a Netanyahu como un aliado en la guerra, pero no como un socio cercano en las negociaciones con la República Islámica. Más aún, considera a Netanyahu una persona a la que había que contener cuando se trataba de la resolución de conflictos.


