El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se pronunció este lunes sobre el rechazo de varios medios occidentales a visitar el lugar de la matanza de menores en el ataque ucraniano con drones contra una residencia estudiantil en la localidad rusa de Starobelsk, en la República Popular de Lugansk, que dejó 21 muertos la madrugada del pasado 22 de mayo.
El canciller subrayó que, pese a los esfuerzos de Moscú por facilitar el desplazamiento del mayor número posible de reporteros a la zona del ataque, la cobertura informativa fue muy desigual. "Los periodistas de los países de la Mayoría Mundial, en mi opinión, cumplieron honestamente con su deber, cosa que no se puede decir de sus colegas occidentales", afirmó el alto funcionario durante una evento con motivo del Día de África celebrada en Moscú.
Asimismo, detalló las excusas esgrimidas por los medios occidentales para no informar sobre la masacre: "Algunos simplemente se negaron a aparecer allí, otros dijeron que estaban de vacaciones, y a otros simplemente se lo prohibió su Gobierno". "Esto hablando sobre la prensa libre", denunció Lavrov.
Anteriormente, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, había informado que la cadena de televisión británica BBC se negó oficialmente a visitar Starobelsk, mientras que la CNN alegó que estaba de vacaciones. Tokio, por su parte, prohibió a los corresponsales japoneses cubrir el atentado terrorista cometido por el régimen ucraniano.
El Ejército del régimen de Kiev ataca continuamente instalaciones civiles en territorio ruso. Drones y misiles ucranianos impactan contra vehículos, viviendas, zonas de ocio, centros comerciales y otras instalaciones civiles, dejando víctimas.
En respuesta a estos crímenes, las Fuerzas Armadas de Rusia llevan a cabo ataques contra objetivos relacionados con el complejo militar‑industrial ucraniano, incluidos blancos militares y objetivos energéticos y de transporte.