Francia se encuentra conmocionada tras la explosión de un caso de pederastia de enormes dimensiones, que salpica a un centenar de jardines de infancia y escuelas de primaria por abusos a menores desde los tres años de edad.
Los señalados son profesionales encargados del cuidado de los menores en recreos, comedores, descansos y actividades extraescolares. Hasta el momento hay 16 detenidos. Sin embargo, desde que comenzó el año, al menos 78 monitores han sido apartados de sus funciones por ser sospechosos de haber ejercido violencia sexual contra los pequeños.
Las investigaciones comenzaron luego de varias denuncias formuladas el año pasado. Desde entonces, hubo casos de monitores sospechosos de haber abusado de niños, pero que solo fueron sancionados con un cambio de escuela y hasta seguían en contacto con menores.
La repercusión ha sido de tal calibre que hasta el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, se manifestó en repudio de la impunidad y las acciones sistemáticas en contra de las infancias. Él mismo relató el año pasado que había sido víctima de este tipo de violencia.
En el lado contrario, agrupaciones de monitores estuvieron en huelga la semana pasada para denunciar una supuesta 'caza de brujas' en su contra.
Un año de pesadilla
El escándalo explotó en los medios la semana pasada, cuando la Fiscalía de París anunció investigaciones en más de un centenar de centros: 84 preescolares, 20 escuelas primarias y alrededor de 10 guarderías, según France 24.
La fiscal parisina, Laure Beccuau, detalló que "todos los distritos" de la capital estaban "a priori" afectados por estas investigaciones, relacionadas con acusaciones de violencia sexual y maltrato infantil.
No obstante, ya desde el año pasado se hablaba de la problemática y el tema figuró en la campaña electoral para las elecciones municipales celebradas en marzo. Desde entonces, Gregoire puso en marcha un plan de acción de 20 millones de euros para luchar contra la violencia en los entornos escolares.
¿Cambios a la vista?
El tiempo de trabajo de los monitores está muy fragmentado y los salarios son bajos, lo que hace que sea una profesión muy poco atractiva y con mucha rotación. Ahora, en Francia, se estudia la posibilidad de implementar cambios para mejorar los protocolos de contratación.
En la actualidad, muchos de estos empleados no tienen ningún tipo de titulación y su contratación depende directamente de los Ayuntamientos o entidades locales, no de las escuelas.
Muchos padres se han organizado en torno al movimiento #MeTooÉcole. De hecho, la plataforma convocó una manifestación este martes frente al tribunal de París que lleva la investigación, una movilización que coincide con el inicio del juicio contra uno de los primeros monitores que fueron denunciados en la escuela Alphonse-Baudin, acusado de agredir sexualmente a nueve niños de entre 3 y 5 años.