La selección de fútbol de Irán disputará la próxima Copa del Mundo de la FIFA 2026, poniendo fin a meses de incertidumbre diplomática. Tras la intensa escalada bélica en Oriente Medio, agudizada por la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, la presencia del combinado en el torneo —organizado conjuntamente por EE.UU., México y Canadá— generó serias dudas que llegaron a plantear desde un boicot institucional hasta un cambio radical de sedes. Finalmente, la delegación iraní participará en la cita deportiva, pero pernoctará en territorio mexicano para evitar fricciones.
El equipo nacional de Irán, encuadrado en el grupo G tras el sorteo de diciembre, compartirá fase con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Aunque el conjunto aseguró su clasificación en marzo de 2025, la crisis geopolítica amenazó con dejarlo sin torneo.
Dudas, vetos y cruce de declaraciones
El presidente de la Federación de Fútbol de Irán (FFI), Mehdi Taj, fue el primer alto cargo en cuestionar la participación del país debido a la ofensiva militar israelí-estadounidense. "Lo que es seguro es que, tras este atentado, no se puede esperar que veamos con ilusión el Mundial", declaró a principios de marzo. La situación empeoró rápidamente tras la reacción de Donald Trump, quien mostró indiferencia ante un posible boicot: "Realmente no me importa si Irán participa".
Aunque el jefe de la FIFA, Gianni Infantino, intentó ejercer de mediador asegurando que el equipo era bienvenido en EE.UU., la respuesta de Teherán fue tajante. El ministro iraní de Deportes, Ahmad Donyamali, endureció la narrativa estatal al descartar la participación "bajo ninguna circunstancia". Donyamali llegó a exigir públicamente que la FIFA revocara a EE.UU. la condición de país anfitrión, argumentando que el comportamiento de Trump generaba un ambiente inseguro para los deportistas. Además, sugirió que México sería una sede más adecuada para sus partidos.
La crisis alcanzó un punto de máxima tensión a finales de marzo, cuando el Gobierno iraní prohibió oficialmente a sus equipos viajar a naciones consideradas "hostiles".
Rechazo italiano y respaldo de la FIFA
En medio del desconcierto, circuló en Washington la propuesta de un enviado estadounidense que solicitó a la FIFA reemplazar la selección de Irán por la de Italia, que había fracasado en la fase de clasificación. La iniciativa fue frenada en seco por las propias autoridades de Roma. El ministro de Economía italiano, Giancarlo Giorgetti, calificó la idea de "vergonzosa", mientras que el ministro de Deportes, Andrea Abodi, la consideró "inoportuna".
Durante el mes de abril, Infantino mantuvo una postura firme para proteger el certamen y desligar el deporte de la política. "Irán vendrá, seguro", garantizó el mandatario deportivo, insistiendo en que el torneo debía mantenerse neutral.
Condiciones innegociables para jugar
Tras semanas de negociaciones, la FFI ratificó a principios de mayo su asistencia, pero estableciendo condiciones inflexibles. A través de un comunicado oficial, el organismo subrayó que el equipo nacional iraní jugará "sin renunciar a nuestras creencias, cultura y convicciones". El propio Mehdi Taj detalló una lista de diez exigencias que incluyen la concesión ágil de visados, la protección del personal y el máximo respeto a la bandera y al himno nacional de Irán.
Recientemente, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, confirmó el aval del Gobierno para que la selección viaje al certamen mundialista y confió públicamente en que la FIFA hará todo lo posible para garantizar que los anfitriones cumplan los reglamentos internacionales.
Base logística en Tijuana
Para sortear el complejo panorama migratorio, la FIFA autorizó trasladar el campamento base de entrenamiento de Irán desde el estado de Arizona (EE.UU.) a la ciudad fronteriza de Tijuana. Taj explicó que esta modificación logística permitirá al equipo volar directamente a territorio latinoamericano mediante la aerolínea estatal Iran Air, cruzando la frontera estadounidense de forma puntual y exclusiva para disputar los encuentros.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó la solicitud de última hora planteada por el organismo rector del fútbol. "Nos preguntaron si pueden pernoctar en México y dijimos que sí, que no tenemos ningún problema [...]. No tenemos por qué negarles la posibilidad de que se queden en México, dimos esa opción", detalló la mandataria.
De acuerdo con el calendario oficial del torneo, que arranca el 11 de junio, la selección de Irán debutará el 15 de junio ante Nueva Zelanda en Los Ángeles. Posteriormente, el 21 de junio se medirá contra Bélgica en la misma ciudad californiana y cerrará su participación en la fase de grupos el 26 de junio en Seattle frente a Egipto.
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