Los Emiratos Árabes Unidos habrían llevado a cabo "decenas de ataques" contra Irán desde el inicio de la guerra desatada por EE.UU. e Israel en contra de la nación persa, lo que revelaría una implicación mayor a la que se le suponía en el conflicto, reporta The Wall Street Journal, que cita fuentes familiarizadas con la situación.
A ese respecto, puntualizaron que es posible dar cuenta de una "creciente voluntad" de Abu Dabi para proteger lo que estima como intereses estratégicos. Empero, también advirtieron que su enfoque no es compartido por algunos de los países de la región, que han adoptado posturas más cautas frente a la amenaza que podría representar para ellos Teherán.
Los informantes le refirieron al diario estadounidense que los bombardeos se ejecutaron en coordinación con Washington y Tel Aviv, que además proporcionaron información de inteligencia. Entre otros blancos, las fuerzas emiratíes habrían atacado las islas Qeshm y Abu Musa, localizadas en el estrecho de Ormuz; la refinería de petróleo Bandar Abbas, en la isla Lavan, y el complejo petroquímico de Asaluyeh.
Las fuerzas emiratíes habrían decidido atacar infraestructuras estratégicas iraníes en represalia por los ataques que sufrieron algunas de sus instalaciones de gas y petróleo. Empero, el bombardeo al complejo petroquímico de Asaluyeh, perpetrado en conjunto con Israel, levantó polvareda en el escenario internacional, a tal punto que la Casa Blanca le pidió a la nación hebrea que cesara sus acciones contra instalaciones energéticas.
Región fragmentada
Según The Wall Street Journal, fue Emiratos Árabes Unidos el país que recibió el mayor daño entre los de Oriente Medio, al ser atacado con un arsenal de más de 2.800 proyectiles, entre misiles y drones. La cantidad es mucho mayor que la empleada para represaliar a cualquier otro país de los que prestaron su territorio para lanzar ataques contra Irán, incluso Israel.
Las fuentes apuntaron que el belicismo emiratí ha dividido opiniones entre los aliados regionales de Washington. Así, Arabia Saudita habría interpuesto una queja ante las autoridades estadounidenses porque, en criterio de Riad, dicha conducta aumentaba el riesgo de que sus instalaciones energéticas resultaran atacadas por la nación persa.