El punto de impacto del ataque con dron ucraniano contra el bloque de máquinas de una unidad de potencia de la central nuclear de Zaporozhie se encuentra muy cerca del reactor, comunicaron desde la planta.
"Cerca. Literalmente a unos pocos metros", afirmó a los medios la directora de comunicaciones de la central, Yevguéniya Yáshina, al ser preguntada sobre la distancia a la que se encontraban el equipo crítico del punto del impacto.
La vocera también enfatizó que, incluso si el objetivo no era causar daños críticos, "este tipo de acciones genera riesgos adicionales para la infraestructura de la instalación nuclear y para el personal encargado de garantizar su funcionamiento seguro". "Cualquier ataque contra una central nuclear puede acarrear consecuencias que trascienden ampliamente el marco de un conflicto militar", concluyó.
"Kiev no solo cruza las líneas rojas, sino los límites del sentido común"
Previamente, el director general de Rosatom, Alexéi Lijachov, declaró que un dron de las Fuerzas Armadas ucranianas impactó contra el edificio del bloque de máquinas de la unidad de potencia número 6. "Esta tarde, un dron de combate ucraniano impactó contra el edificio de turbinas de la unidad 6, provocando una detonación. La explosión no dañó el equipo principal, pero sí abrió un agujero en la pared de la sala de turbinas", reza el comunicado.
Lijachov detalló que el aparato estaba controlado por fibra óptica, lo que descarta por completo la posibilidad de un impacto accidental.
Además, afirmó que las acciones de Ucrania contra infraestructuras nucleares "no solo cruzan líneas rojas, sino también los límites del sentido común". Advirtió que se trata del primer ataque dirigido contra equipos clave de una central nuclear con daño directo en la sala de máquinas, y planteó interrogantes sobre posibles escaladas futuras contra sistemas aún más sensibles como la turbina, el reactor o los sistemas de seguridad.
"Una amenaza para la seguridad nuclear"
Desde la central de Zaporozhie también confirmaron que el impacto no dejó heridos ni daños graves, añadiendo que "todos los sistemas de la central funcionan con normalidad" y no se han registrado fallos en los procesos. "Los niveles de radiación en la central nuclear de Zaporozhie y en la zona de monitorización se encuentran dentro de los límites naturales y no superan las normas establecidas", detallaron.
Asimismo, se enfatizó que "estos ataques contra instalaciones nucleares son extremadamente irresponsables y representan una amenaza para la seguridad nuclear". "Cualquier ataque a la infraestructura de una central nuclear podría tener consecuencias impredecibles y poner en riesgo la seguridad de la región", manifestaron.
La central nuclear de Zaporozhie, así como la cercana ciudad de Energodar, son blancos frecuentes de las fuerzas del régimen de Kiev, que, pese a las advertencias de varios países, siguen dañando sus instalaciones. Rusia considera responsables de estas "provocaciones muy peligrosas" no solo a Ucrania, sino también a los países que la apoyan con armas, inteligencia, fondos y entrenamiento para sus militares.