El misterio del arándano silvestre en EE.UU.: ¿por qué desapareció media cosecha en Maine?

La preocupación aumenta puesto que el consumo de arándanos silvestres no ha dejado de crecer durante las dos últimas décadas.

Los productores de arándano silvestre de Maine, en EE.UU., registraron pérdidas cercanas a los 28 millones de dólares tras una de las peores campañas de la última década, por lo que el sector advierte que la fuerte caída de la cosecha reducirá la oferta disponible durante los próximos doce meses, informa Business Insider.

A pesar que en este estado se produce prácticamente la totalidad del arándano silvestre del país, la cosecha de 2025 apenas superó la mitad de las aproximadamente 45.359 toneladas métricas que suele obtener en un año habitual. 

Según expertos del sector, el cultivo necesita alrededor de 25,4 milímetros de precipitaciones semanales para crecer en condiciones óptimas. Sin embargo, algunas zonas apenas recibieron 2,54 milímetros en un periodo de tres semanas.

En cambio, durante el periodo de polinización, las precipitaciones prácticamente cuadruplicaron las del año anterior, lo que redujo la actividad de las abejas y dificultó la reproducción de las plantas. Más tarde, los cultivos tuvieron que hacer frente a una fuerte sequía durante la recolección.

Presión sobre los agricultores

A los problemas derivados del clima se añadieron unos costes de producción cada vez más elevados. Los aranceles aplicados al acero y al aluminio procedentes de Canadá encarecieron la maquinaria especializada empleada en los trabajos en Maine, ya que gran parte de estos equipos se fabrica en el país vecino. 

Además, las interrupciones en las cadenas de suministro complicaron el acceso a piezas de repuesto en plena temporada de trabajo. Según la Comisión del Arándano Silvestre de Maine, los gastos de explotación se incrementaron alrededor de un 78 % en los tres últimos años, mientras que los precios de venta se mantuvieron sin cambios o incluso retrocedieron.

Esta situación ha provocado que algunos productores hayan optado por abandonar la actividad.

Amenaza para el futuro

Los expertos consideran que el impacto sobre los consumidores no será visible a corto plazo, ya que cerca del 99 % de la producción se congela para comercializarse a lo largo del año. Sin embargo, alertan de que varias campañas consecutivas con bajos rendimientos podrían traducirse en precios más elevados. 

La preocupación aumenta porque el consumo de arándanos silvestres no ha dejado de crecer durante las dos últimas décadas. Asimismo, los investigadores sostienen que el cambio climático podría complicar aún más las condiciones de cultivo y alterar algunas de las cualidades nutricionales del producto.

Las previsiones de la Universidad de Maine calculan que, sin fuertes inversiones en infraestructuras de riego, las plantas solo contarán con precipitaciones suficientes en una de cada cinco cosechas futuras.