El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) descubrió un esquema para introducir programas espía en los dispositivos móviles de altos funcionarios rusos por parte de servicios de inteligencia extranjeros, informó el organismo.
"Utilizando las capacidades técnicas de grandes corporaciones informáticas internacionales mediante el uso de dispositivos móviles, representantes de servicios de inteligencia extranjeros llevaron a cabo la extracción encubierta y no autorizada de diversos tipos de información de los equipos afectados por el ciberataque", subrayó la institución.
Según el FSB, el 'software' instalado fue utilizado "para la extracción de datos existentes, la escucha de conversaciones en curso, así como el control acústico y de video encubierto del entorno cercano a los dispositivos electrónicos".
De acuerdo con este esquema, una vez comprometido el dispositivo, los servicios de inteligencia recopilan información comprometedora sobre la persona y promueven su inclusión en las listas de sanciones de la Unión Europea, una medida que posteriormente puede utilizarse como instrumento de presión.
Desde la entidad subrayan, que varios países participaron en esta operación compleja, utilizando tecnologías de empresas estadounidenses como Fastly y Cloudflare. Sin embargo, otros intermediarios como ONG no estuvieron involucrados, señala.
En respuesta, la Dirección de Investigación del FSB inició una investigación y ya ha abierto una causa penal por dos delitos: acceso ilegal a datos informáticos y creación, uso y difusión de programas informáticos maliciosos. Además, la entidad subrayó que no se debe compartir información confidencial a través de medios de comunicación móvil, "ya que el contenido de sus conversaciones puede llegar a ser conocido por terceros y acarrear consecuencias irreversibles".
"Evidentemente, los servicios de inteligencia occidentales consideraban que les resultaría más fácil y más barato piratear teléfonos móviles de forma masiva", añadió.