Una vecina de la ciudad rusa de Vorónezh casi dejó de respirar por culpa de un suplemento, informó el martes el medio Baza. La joven de 23 años contó que había comprado proteína en polvo hace mes y medio y la añadía en pequeñas cantidades, de 5 a 15 gramos, al café y a los postres.
Sin embargo, el día del incidente tomó por primera vez 30 gramos de producto de una sola vez. Casi de inmediato empezó a estornudar y se le hincharon la nariz y los ojos, hasta el punto de casi dejar de respirar y tener que llamar a una ambulancia.
Los médicos le administraron una inyección de antihistamínico y diagnosticaron un shock anafiláctico y un edema de Quincke provocados por una reacción acumulativa a la proteína: las pequeñas dosis se toleraban bien, pero la cantidad mayor desencadenó una respuesta brusca.