La población en América Latina y el Caribe ha envejecido en el último medio siglo a gran velocidad, alcanzando los niveles que Europa tardó en obtener durante dos siglos.
Aunque no es un proceso homogéneo y hay diferencias entre los países, se observa una tendencia clara en la región y se estima que, para 2050, una de cada 4 personas en esa parte del globo tendrá 60 años o más. Según las estimaciones, se tratará de unos 200 millones de personas en términos absolutos.
En el estudio Panorama del envejecimiento en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se da cuenta del espectacular aumento de la esperanza de vida en la región: de 48,7 años en 1950 a 76 años en 2025, con la proyección de 80,1 años para 2050. En el lado contrario de la balanza, la natalidad no deja de descender, siguiendo por debajo del nivel de reemplazo.
Se señala que, poco después de comenzar la década de 2040, serán más los habitantes que tengan entre 60 y 79 años que quienes tengan menos de 14. Sin embargo, el grupo que más crecerá será el de los mayores de 80, que superarán a los demás adultos mayores en 2060, según las predicciones de la CEPAL.
Diferencias por países
El más profundo informe sobre esta cuestión, de 2023, reseña las diferencias que se encuentran en la región. Por ejemplo, países como Uruguay, Chile, Brasil, Costa Rica, Colombia, México, Cuba, Argentina y Jamaica enfrentarán un envejecimiento sostenido y exponencial en la próxima década.
Las proyecciones de CEPAL señalan que América Latina y el Caribe se convertirá en una sociedad adulta, con la mayor parte de la población en el grupo de 40 a 59 años, en 2045.
En el continente solo tres países se encuentran actualmente en una etapa incipiente de envejecimiento: Bolivia, Guayana Francesa y Haití. Mientras, otras seis naciones se ubican en una fase de envejecimiento moderado: Belice, Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua y Paraguay.
Por otro lado, 16 países se encuentran en una etapa de envejecimiento moderadamente avanzado: la gran mayoría del Caribe y Centroamérica, además de Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
En la etapa de envejecimiento avanzado hay otras 16 naciones, entre ellas: Antigua y Barbuda, Argentina, Chile, Costa Rica, Guadalupe, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tabago y Uruguay.
Mientras que en la etapa de envejecimiento muy avanzada se incluyen ocho países y territorios que tienen más del 21 % de la población de adultos mayores, principalmente islas del Caribe.
En los casos de México y Colombia, los dos países se encuentran envejeciendo a un ritmo acelerado y llegarán al periodo 2030-2035 con más personas mayores que jóvenes, al igual que Argentina y Jamaica.
Llegan los desafíos
El organismo señala varios desafíos que se deben afrontar antes de llegar a ese horizonte, como los mayores cuidados que requerirá un grupo cada vez más numeroso de personas con menor autonomía, así como mayores limitaciones funcionales e incidencia de la discapacidad.
En 2025, se calculaba que existían 58,3 personas dependientes por cada 100 en edad activa, pero en 2050 se proyecta que serán 71,3 y que al final del siglo superarán las 100.
La situación afectará principalmente a las mujeres, que cada vez afrontan en mayor proporción el rol de cuidadoras y, a su vez, necesitarán de cuidados en simultáneo. Los estudios señalan que la desigualdad en ese ámbito tiende a sostenerse hasta la vejez.
A la vez, el cambio en la pirámide poblacional implica que la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo cada vez será menor, mientras habrá más personas mayores de 65 años participando en el mercado laboral.
El reto consiste en atender las desigualdades que afectan a las personas mayores, transformar los sistemas de salud y protección social y desarrollar sistemas de cuidados de largo plazo, indica la Cepal.