En noviembre de 2022, Warren Buffett, CEO de Berkshire Hathaway, compró acciones de Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC) por un valor aproximado de 4.100 millones de dólares, una decisión que refleja la solidez financiera y la posición dominante de la compañía taiwanesa en el mercado de semiconductores, informa un portal especializado.
No obstante, aunque Berkshire Hathaway aprovechó las ventajas competitivas de la empresa para realizar una inversión estratégica, un trimestre más tarde anunció la venta del 86 % de sus acciones en el cuarto trimestre del mismo año. Poco más tarde, la firma acabó liquidando el porcentaje restante el 15 de mayo de 2023, cerrando así todo el proceso en unos dos trimestres.
A pesar de la venta de acciones, Buffett describió a la compañía asiática como "una de las empresas mejor gestionadas y más importantes del mundo", asegurando incluso que ninguna otra firma del sector tecnológico iguala su nivel.
Sin embargo, en ocasiones las grandes empresas se enfrentan a riesgos que no tienen nada que ver con los beneficios, los márgenes o la cuota de mercado. En este caso, el CEO de Berkshire Hathaway señaló que las tensiones geopolíticas fueron cruciales para su decisión de venta.
Su inquietud principal era la ubicación geográfica de Taiwán, una idea que aludía directamente a la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, y al riesgo de un conflicto militar en la isla.
La fábrica que mueve la IA
Taiwan Semiconductor Manufacturing se ha transformado en el motor central de la economía de la IA, puesto que tiene un valor de más de 2 billones de dólares y fabrica un 90 % de los semiconductores más avanzados del mundo.
Por este motivo, se considera que es el cuello de botella crucial del sector tecnológico. Sin su capacidad de fabricación, los diseños de gigantes como Nvidia y Advanced Micro Devices (AMD), así como los chips personalizados de las compañías de la nube, no existirían.
Según el financiero Gavin Baker, Nvidia facturaría billones de dólares anuales en equipos de inteligencia artificial si no fuera por el límite de producción que impone TSMC.