El canciller iraní, Abbas Araghchi, reveló este jueves detalles impactantes sobre el ataque que acabó con la vida del exlíder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y confirmó que él mismo se encontraba presente en la oficina del líder en el momento exacto del bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel.
Araghchi relató que, tras regresar de las negociaciones indirectas con Washington en Ginebra —donde se discutía el programa nuclear iraní y un posible levantamiento de sanciones—, acudió a la oficina del ayatolá para informar sobre un grave riesgo de guerra.
"El edificio en el que estábamos fue atacado. El ala donde nos encontrábamos quedó intacta, pero parte de la estructura resultó destruida", detalló el ministro de Exteriores en una entrevista difundida por medios iraníes.
Araghchi enfatizó que en ningún momento pensó en su propia seguridad: "No estaba preocupado por mí en absoluto. Todo mi pensamiento estaba en la situación del líder". "A pesar del amplio despliegue de unidades militares estadounidenses y del denso ambiente de guerra, el espíritu del líder mártir les impedía refugiarse en un búnker y, a pesar de todos los peligros, prefirieron permanecer en su despacho", agregó sobre su experiencia y la de sus compañeros al momento del ataque.
Al salir de los escombros
El canciller relató que su primera preocupación al salir de entre los escombros fue la integridad de Jameneí. Araghchi admitió que permaneció extremadamente preocupado durante los dos primeros días, hasta que se confirmó el martirio de Jameneí. "Lo que ocurrió nunca será olvidado y fue una herida que se instaló en nuestros corazones y tal vez nunca sane", expresó.
Tras el suceso, dedicó toda su energía a la labor internacional: "Durante 40 días no regresé a mi casa y puse todo mi esfuerzo en el Ministerio de Asuntos Exteriores para denunciar la opresión del pueblo iraní y defender su legitimidad al mundo".