Una línea que recorre África, Europa, Alaska y ambos polos divide la Tierra en dos hemisferios que reflejan exactamente la misma cantidad de luz, según un estudio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.
El equipo determinó que los ligeros desplazamientos anuales de dicha línea están estrechamente vinculados al fenómeno climático global de El Niño, caracterizado por un calentamiento de las temperaturas de la superficie del océano.
Lo curioso es que ninguno de los ocho modelos climáticos más avanzados logró imitar a la perfección cómo la Tierra mantiene este balance actual
El planeta mantiene el mismo brillo en Este y Oeste aunque tienen tipos de nubes muy diferentes. Por ejemplo, en el Oeste hay nubes bajas y brillantes en Chile y California, mientras que en el Este hay nubes muy altas sobre el océano Índico. Sin embargo, el cambio climático está rompiendo este equilibrio lentamente, ya que las nubes se están volviendo más delgadas y la selva amazónica se está volviendo más oscura.
