La incursión en enero de un dron militar chino en el espacio aéreo taiwanés sobre las islas Pratas, en el mar de la China Meridional, ha reforzado en Bruselas la percepción de que Pekín está ejecutando una estrategia gradual para erosionar el control de Taipéi y forzar, con el tiempo, la unificación, informa Bloomberg.
Según un análisis del medio y simulaciones realizadas por la propia Unión Europea, un conflicto grave en Taiwán tendría un impacto desproporcionado sobre el bloque.
En el peor escenario de una guerra entre EE.UU. y China por la isla, el PIB de la UE podría perder en torno a 2 billones de dólares en el primer año, con una contracción de la economía alemana cercana al 14 %, aproximadamente el doble del golpe que sufrirían los países beligerantes. El PIB global caería más del 8 %, superando ampliamente el impacto de la crisis financiera de 2009 y de la pandemia del covid‑19.
El fin de "la vida económica moderna"
La vulnerabilidad de Europa se explica por su dependencia de los semiconductores avanzados taiwaneses y de las materias primas chinas, así como por la falta de una respuesta política rápida y unificada.
Las discusiones sobre Taiwán dentro de la UE se llevan a cabo a menudo de forma discreta y en grupos reducidos, para evitar que los Estados miembros más cercanos a las posiciones de Pekín bloqueen los posibles avances. Chipre, por ejemplo, ha vetado en repetidas ocasiones debates formales sobre la isla, porque teme que la manera en que la Unión aborde la cuestión taiwanesa siente un precedente que pueda influir en su propio contencioso territorial con Turquía.
Ejercicios de gabinete en Bruselas han evidenciado la falta de preparación del bloque. En una simulación que reducía a la mitad las exportaciones de chips taiwaneses, las delegaciones europeas creyeron poder soportar el impacto hasta que Taipéi y Washington les advirtieron de que, en caso de crisis, EE.UU. acapararía el suministro por ser el principal garante militar de la isla.
La UE es ya la mayor fuente de inversión extranjera directa en la autogobernada isla china y su quinto socio comercial. Sin embargo, ni en Bruselas ni en la capital taiwanesa hay ilusiones: la Unión Europea no puede sustituir el respaldo militar de EE.UU. Para Taipéi, un conflicto no solo devastaría la economía local, sino que, como advirtió el alto funcionario taiwanés Francois Wu, pondría fin a "la vida económica moderna" tal como la conoce el resto del mundo.


