Commonwealth Fusion Systems (CFS), una de las empresas privadas más avanzadas en fusión nuclear en el mundo, acaba de publicar un paquete de estudios en la revista Journal of Plasma Physics en los que detalla el diseño de su futura central termonuclear ARC.
Según la compañía, esos trabajos confirman que, si el reactor se construye como está concebido, podrá entregar más electricidad a la red de la que consuma el propio sistema, es decir, funcionaría como una verdadera planta de fusión, recoge Nature. De lograrse, sería un salto histórico: por primera vez, la reacción que alimenta al Sol se traduciría en electricidad continua y utilizable a gran escala.
ARC sería la sucesora de SPARC, el tokamak experimental que CFS planea poner en marcha el año que viene. Según los cálculos de la empresa, ARC podría suministrar unos 400 megavatios netos a la red, suficientes para alimentar en torno a 280.000 hogares promedio en Estados Unidos.
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Lo emocionante, desde el punto de vista científico, es que CFS ha puesto por fin parte de sus cartas sobre la mesa. En los cinco artículos firmados por 58 investigadores, la compañía y sus socios académicos describen cómo esperan que se comporte el plasma en el reactor, qué regímenes de confinamiento persiguen, cómo planean mitigar inestabilidades y qué márgenes de seguridad creen tener frente a las temidas disrupciones.
Para la comunidad científica, acostumbrada a diseños opacos en el sector privado, ver ecuaciones y modelos puestos negro sobre blanco es, en sí mismo, un avance, ya que permite someter esas ideas al escrutinio de otros físicos y mejorar colectivamente el entendimiento de estos plasmas extremos.
Hasta ahora, solo el National Ignition Facility (NIF),en Estados Unidos, ha conseguido en pulsos muy breves que el proceso de fusión entregue más energía de la que absorbe, sin llegar a producir electricidad ni a sostener la reacción en el tiempo. SPARC aspira a ir un paso más allá y producir la energía suficiente para abastecer los sistemas del propio reactor, aunque todavía insuficiente para suministrar el poder que necesita toda la infraestructura de una central nuclear. Ese objetivo quedaría reservado para ARC, concebido como el primer diseño capaz de sostener la fusión y entregar cientos de megavatios de electricidad de forma continuada.



