La FIFA puso fin a una época entera, al anunciar el pasado 7 de mayo que su álbum mundialista tiene un nuevo sucesor: en lugar de las colecciones de cromos de Panini, los aficionados al fútbol tendrán tarjetas coleccionables de los torneos elaboradas por la empresa estadounidense Fanatics, cuya marca Topps se queda con los derechos exclusivos para producir productos para el Mundial.
"La FIFA y Fanatics acaban de ampliar su ya fructífero y diversificado marco de colaboración comercial al firmar un exclusivo acuerdo de concesión de licencias a largo plazo —surtirá pleno efecto en el 2031— para coleccionables tanto físicos como digitales, incluidos juegos de cartas y cromos", anunció el ente rector del fútbol mundial.
Mientras para Fanatics el acuerdo con la FIFA supuso un hito histórico que le abrió un inmenso potencial de crecimiento, para Panini, cuyo contrato con la entidad vence en el 2030, significó una ruptura dolorosa después de casi 60 años de estrecha colaboración.
La editorial italiana ha sido sinónimo de los álbumes de cromos del Mundial desde 1970, excepto la Copa del Mundo de Estados Unidos en 1994. Durante todos estos años, sus 'stickers' y colecciones han sido uno de los productos más vendidos de los relacionados con el deporte.
Panini preparó para el Mundial 2026 "una de las colecciones más completas jamás creadas": un álbum de 112 páginas con un total de 980 cromos, incluyendo 68 cromos especiales en material premium, que celebrará el primer torneo con 48 selecciones, disputado en Norteamérica. Panini cerrará su histórico capítulo de colaboración con la FIFA con el Mundial 2030.
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