La disyuntiva entre un mundo basado en la ley y en la dignidad humana y uno en el que solo prevalecen los más fuertes, con unas élites políticas que ya no posean la capacidad para limitar el poder, eclipsados por las nuevas tecnologías en manos de tecnooligarcas todopoderosos, es el la idea clave que subyace en la encíclica 'Magnífica Humanitas' difundida recientemente por el papa León XIX.
Según Joshua Villanueva, experto en Seguridad Nacional y Relaciones Exteriores, el sumo pontífice plantea en el texto una crítica más profunda a las nuevas tecnologías, abanderadas por la inteligencia artificial, que tienen las características de aquellos que "la diseñan, financian, regulan y utilizan" y al actual escenario de las relaciones internacionales.
El principal objetivo de 'Magnífica Humanitas' es "cuestionar la cultura de la política exterior que considera la militarización, las represalias y las rivalidades entre grandes potencias como realidades permanentes de la política", escribe Villanueva, también doctorado en derecho en la Universidad de California, en un artículo en Responsible Statecraft.
El peligro de la tecnología: la deshumanización
El analista recoge el aviso de León XIV sobre el gran peligro de la tecnología, que sería la facultad de permitir que los líderes eludan sus responsabilidades y emprendan una escalada bélica y de dominación indiscriminada.
El jefe de Estado del Vaticano describe una forma de hacer política, ya presente en la actualidad, caracterizada por la dominación y el acceso a recursos escasos, por la prevalencia del interés estratégico sobre el bienestar de los pueblos en los conflictos bélicos y por la escalada militar.
Rechazo al rearme y al recurso a la guerra
La práctica de esa cultura del poder lleva implícita la guerra y el debilitamiento de las organizaciones internacionales, como ya denunció León XIV más recientemente ante el Congreso de los Diputados de España, donde hizo una defensa del orden internacional, las relaciones diplomáticas y el derecho internacional.
El pontífice propone un 'realismo saludable' que "implica la creación de estructuras creíbles, la negociación de buena fe, la prevención de conflictos, la creación de garantías verificables y la protección de la población civil", relata el experto, incluyendo el rechazo a la idea de que la fuerza militar deba desempeñar un papel dominante en política exterior.
Automatización de la guerra
Para el experto, las advertencias vertidas sobre la inteligencia artificial tienen profundas implicaciones en política de seguridad. Así, sostiene que su uso "reduce el tiempo de toma de decisiones, difumina la responsabilidad y disminuye el umbral para la escalada".
Para Villanueva, la idea clave de la encíclica a este respecto es que según se automatiza la guerra se diluye la responsabilidad humana en la toma de decisiones.
"Las decisiones sobre si actuar y cómo hacerlo deben seguir siendo cuestiones de buen juicio político, en lugar de estar impulsadas únicamente por las capacidades militares", afirma.
Multilateralismo como limitación del poder
El analista también aborda la definición de multilateralismo del pontífice, que incluye la limitación del poder mediante leyes y diálogo y la actividad de instituciones internacionales que impidan que los Estados más fuertes se impongan unilateralmente a los demás.
A pesar de su defensa del multilateralismo, León XIV plasma que el sistema internacional actual es imperfecto y aboga por reformas profundas en el seno de Naciones Unidas; además de instar a priorizar la protección de los civiles durante las tensiones internacionales, especialmente colectivos como los refugiados, migrantes y desplazados.
"La moderación, argumenta el papa, debe fundamentarse en el derecho internacional, las instituciones, la práctica diplomática, el desarme, la protección de civiles y refugiados, y el desarrollo humanitario", recoge Villanueva.