La noticia sobre sobre el memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán, que provocó una caída del 4 % en los precios del petróleo, pareció a primera vista un triunfo de la diplomacia, escribe el experto en estudios orientales Oleg Akulínichev en su artículo para el diario Kommersant. Washington y Teherán acordaron poner fin a la última fase de su enfrentamiento y reabrir el estrecho de Ormuz. Donald Trump, que nunca deja pasar la oportunidad de hacer una declaración grandilocuente, escribió de inmediato en Truth Social: "Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que fluya el petróleo!".
Pero cualquiera que mire más allá de la reacción del mercado puede ver que los barriles del 'oro negro' aún tienen que atravesar un campo minado.
Sí, este es el avance diplomático más significativo desde que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, en febrero, desencadenaron un conflicto que causó miles de muertos y sacudió los mercados energéticos mundiales. Sí, se espera que el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán durante meses, se reabra el viernes. Pero este acuerdo no es un tratado de paz definitivo.
El problema central sigue siendo el programa nuclear de Irán. Su futuro se ha pospuesto por un período de 60 días de "negociaciones adicionales". Teherán ya ha acumulado más de 400 kilogramos de uranio cercano al uso militar. Trump, tras haber abandonado el acuerdo nuclear de 2015 negociado bajo el mandato de Barack Obama, ahora se ve obligado a volver a la mesa de negociaciones en condiciones peores.
La verdadera pregunta es si esta frágil estructura podrá durar 60 días.
Esto crea una trampa política evidente: los halcones republicanos ya han advertido que cualquier acuerdo nuclear deberá pasar por el Congreso. Por lo tanto, Trump corre el riesgo de ser acusado de debilidad o de ver cómo todo el acuerdo se derrumba antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
El segundo peligro es Israel. El primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, han dejado claro que el Ejército israelí permanecerá en "zonas de seguridad" en el Líbano, Siria y Gaza por tiempo indefinido. Katz ya ha advertido que, si Irán ataca a Israel a raíz de los acontecimientos en el Líbano, responderá "con toda su fuerza".
Irán, por su parte, ha convertido el alto el fuego total en el Líbano en una de sus exigencias fundamentales, lo que convierte al Líbano en un polvorín que puede estallar independientemente de cualquier gran acuerdo entre Washington y Teherán.
Es posible que los mercados también se hayan movido demasiado rápido. El analista de ITC Markets, Sean Callow, tenía razón al advertir que la falta de detalles, especialmente sobre la libertad de navegación, es preocupante. Los inversionistas se apresuraron a vender petróleo, pero ¿qué pasará si los petroleros se topan nuevamente con lanchas patrulleras iraníes la próxima semana? Una caída repentina de los precios puede ser tan desestabilizadora como un repunte.
Aun así, el acuerdo tiene una base sólida, porque Trump necesita precios más bajos de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato. Teherán necesita el alivio de las sanciones y el descongelamiento de 25.000 millones de dólares en activos. Los países de Europa occidental, liderados por Bruselas, Londres, Berlín, París y Roma, ya prometen alivio de las sanciones a cambio de "medidas verificables" en el expediente nuclear.
La verdadera pregunta es si esta frágil estructura podrá durar 60 días. En Oriente Medio, el silencio en el estrecho podría resultar ser solo la calma antes de una nueva tormenta.
El estrecho de Ormuz, la verdadera arma de Irán



