Múnich declaró el estado de emergencia hídrica ante las altas temperaturas, la sequía prolongada y el descenso de los niveles de agua subterránea, informó Bild. El alcalde, Dominik Krause, dijo que la ciudad está viviendo "una situación excepcional no vista desde principios de los años setenta" y anunció medidas inmediatas para reducir el consumo.
El suministro de agua potable sigue garantizado, pero el sistema de la empresa municipal está bajo presión debido al aumento de la demanda. La ciudad suspenderá la limpieza de ventanas en edificios municipales, apagará al menos 10 de sus 150 fuentes ornamentales y reducirá el funcionamiento de 56 juegos de agua de 14 a 10 horas diarias.
"Si el consumo de agua no baja, tendremos que adoptar medidas adicionales", añadió Krause. El alcalde pidió a los ciudadanos que eviten lavar coches, que se duchen en lugar de utilizar la bañera, que cierren el grifo al cepillarse los dientes y que no llenen piscinas ni piletas infantiles.
