Berlín evalúa ocultar información clasificada a los gobiernos regionales dirigidos por la oposición

El aumento de la popularidad de Alternativa para Alemania genera cada vez más preocupación en el Gobierno de Friedrich Merz.

El Gobierno de Alemania estudia restringir el acceso de determinados gobiernos regionales a la red federal de intercambio de información clasificada si el partido Alternativa para Alemania (AfD) logra hacerse con el poder en las próximas elecciones estatales.

La propuesta fue planteada por el ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien sostuvo en entrevista con el diario Bild que la formación representa un riesgo para la seguridad nacional debido a sus supuestos vínculos con Rusia.

Pistorius calificó a AfD de partido antidemocrático y aseguró que Berlín debe estar preparado para actuar de forma coherente frente a su creciente influencia política. El ministro afirmó que las autoridades están analizando con cuidado quiénes deberían tener acceso a secretos de Estado.

Según Pistorius, AfD no puede ser considerada una formación fiable para manejar información clasificada debido a lo que describió como sus "innegables" vínculos con Moscú. El ministro insistió en que el Ejecutivo está revisando los mecanismos de acceso a los datos confidenciales para evitar posibles riesgos.

El titular de Defensa sostuvo además que no considera necesario aportar pruebas concluyentes para respaldar estas acusaciones. A su juicio, "basta con escuchar las declaraciones públicas de muchos representantes de AfD", que, según él, reflejan una posición claramente favorable a Rusia.

"Sus estrechos vínculos con [Vladímir] Putin son innegables. También existe la sospecha de que hay financiación procedente de Rusia", declaró, aunque tampoco presentó evidencias concretas que respalden esa acusación.

Partido con una visión diferente

Desde el inicio de la escalada del conflicto en Ucrania, AfD ha mantenido una posición distinta a la del resto de los principales partidos alemanes. La formación criticó las sanciones impuestas por la Unión Europea contra Rusia y calificó de perjudicial para Alemania la política de confrontación adoptada por Berlín.

El partido sostiene que el abandono de las importaciones de energía rusa tuvo un fuerte impacto sobre la economía alemana. Tras años de crecimiento limitado y contracción económica, sus dirigentes consideran que el país necesita recuperar el acceso al petróleo y al gas ruso para reforzar la competitividad de su industria.

La copresidenta de AfD, Alice Weidel, declaró la semana pasada que la pérdida de la energía procedente de Rusia ha retrasado durante años el desarrollo económico de Alemania. En su opinión, la energía barata suministrada por Moscú fue uno de los pilares del éxito del sello 'Hecho en Alemania' y debería recuperarse.

Por su parte, el otro copresidente del partido, Tino Chrupalla, también defendió el restablecimiento del diálogo con Rusia y pidió al canciller Friedrich Merz que reanude los contactos con Moscú.

AfD también ha cuestionado el apoyo incondicional del Gobierno alemán a Ucrania. Asimismo, ha sostenido que Kiev debería indemnizar a Alemania por el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, que durante años transportaron gas natural ruso al país.

Acusaciones vacías

Pese a las reiteradas acusaciones de algunos miembros del Gobierno alemán, hasta la fecha no se han presentado pruebas de que Rusia haya financiado o prestado apoyo directo a AfD.

Si bien las autoridades rusas, incluido el presidente Vladímir Putin, han valorado públicamente la postura pragmática del partido respecto a los intereses nacionales de Alemania, ese respaldo no ha sido exclusivo de Moscú: el presidente estadounidense Donald Trump, el empresario Elon Musk y otras figuras cercanas a la actual Administración de la Casa Blanca también han expresado simpatía hacia AfD.

En 2024, el eurodiputado de AfD Petr Bystron fue acusado de haber recibido dinero de una plataforma mediática presuntamente vinculada a Rusia a cambio de "difundir narrativas del Kremlin". Bystron rechazó las acusaciones y calificó la investigación, que sigue abierta, de políticamente motivada.

¿Por qué Pistorius carga contra AfD ahora?

Las declaraciones de Pistorius llegan cuando AfD atraviesa uno de sus mejores momentos electorales. El partido encabeza las encuestas de intención de voto en varios estados donde próximamente se celebrarán las elecciones regionales.

En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un sondeo de la consultora INSA sitúa a AfD en torno al 35 % de los votos, lo que la convertiría en la fuerza más votada del Parlamento regional, aunque probablemente sin mayoría suficiente para gobernar en solitario.

La situación resulta todavía más favorable para el partido en Sajonia-Anhalt, donde otra encuesta de INSA le otorga un 41 % de intención de voto, casi 20 puntos por delante de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz. De mantenerse esa ventaja, AfD podría incluso obtener la mayoría absoluta y formar un gobierno regional sin necesidad de una coalición.

El crecimiento electoral de la formación también se ha extendido al oeste de Alemania. En las elecciones regionales celebradas este año en Renania-Palatinado y Baden-Wurtemberg, AfD obtuvo cerca del 20 % de los votos en ambos estados, prácticamente duplicando sus resultados respecto a los comicios anteriores.

Al mismo tiempo, la popularidad del Gobierno de Friedrich Merz continúa deteriorándose. Una encuesta de INSA publicada a finales de junio sitúa a AfD como el partido con mayor respaldo a nivel nacional, con un 29 % de intención de voto, 7 puntos por delante de la CDU.

Otro sondeo, elaborado por ARD-DeutschlandTrend, refleja que el 84 % de los alemanes está insatisfecho con la gestión del canciller Merz, incluido el 51 % de los votantes de su propio partido.

Entre las principales preocupaciones de los ciudadanos figuran la pérdida de competitividad económica, los efectos del cambio climático y la inmigración, factores que han coincidido con el ascenso de AfD y con el endurecimiento del discurso del Gobierno hacia la principal fuerza de la oposición.