Según datos revelados este martes por la Oficina de Análisis Económico de EE.UU., el déficit comercial –se importa más de lo que se exporta– alcanzó en mayo pasado los 77.600 millones de dólares, lo que representa un alza de 42 % con respecto al mes anterior.
En ese lapso, las importaciones se incrementaron 3,3 % hasta sumar 395.300 millones de dólares, al tiempo que las exportaciones se desplomaron 3,2 % hasta registrar 317.700 millones de dólares.
En primera instancia, el conflicto en Asia accidental alteró los flujos comerciales y aumentó la demanda de ciertas mercancías dentro del país norteamericano, particularmente de componentes necesarios para la construcción de centros de datos vinculados con el desarrollo de la inteligencia artificial. A estas se suman bienes de consumo, productos farmacéuticos, teléfonos celulares y otros electrodomésticos, crudo, vehículos y piezas de vehículos e insumos industriales.

Con respecto a las exportaciones, solamente las ventas de petróleo, los viajes, los servicios empresariales, el sector transporte y los servicios financieros registraron crecimiento entre los meses de abril y mayo de 2026.
Tiro por la culata
Pese a la intención declarada de elevar el precio de los productos importados, estimular la producción nacional y reducir la dependencia estadounidense de proveedores foráneos en áreas críticas por medio de la imposición aranceles masivos, la estrategia de la Administración Trump no parece estar dando los frutos deseados.
Los datos oficiales muestran que los beneficios esperados de esas medidas aún no se materializan y, antes bien, las compañías locales han optado por adquirir fuera de sus fronteras insumos estimados esenciales para su actividad. Se trata de rubros como petróleo, tecnología y componentes industriales.
Algunos especialistas referidos por G1 consideran que las empresas probablemente importaron mayores volúmenes en este momento, para no tener que pagar luego aranceles más altos. A ello suman la posibilidad de que las medidas recíprocas adoptadas por otros países para frenar los tarifazos de Trump, acaben por presionar las exportaciones estadounidenses.
En febrero pasado, el Tribunal Supremo de EE.UU. anuló los aranceles globales anunciados por el mandatario el año anterior. El caso sigue en litigio y, mientras tanto, Washington respondió con un gravamen general de 10 % a las importaciones que estará vigente hasta finales del mes en curso. Empero, persisten aranceles particulares para sectores estratégicos como el aluminio, el acero, las piezas de automóviles y los vehículos.


