Las pretensiones de Filipinas en el mar de China Meridional carecen de base histórica y jurídica y constituyen una amenaza para la estabilidad regional, según reportan medios locales, citando un informe publicado este miércoles por el Instituto de Asuntos Marítimos del Ministerio de Recursos Naturales de China.
El estudio, cuya publicación coincide con el décimo aniversario del rechazo de China al laudo arbitral que Manila sigue usando para apoyar sus reclamaciones, llega a tres conclusiones fundamentales. En primer lugar, sostiene que las fronteras territoriales de Filipinas fueron fijadas durante los períodos coloniales español y estadounidense mediante tratados internacionales. Tras su independencia, el país ratificó esas fronteras en su Constitución y en sus leyes nacionales.
Sin embargo, el informe reza que Manila comenzó a modificar su postura a partir de la década de 1970 ampliando su ámbito territorial mediante enmiendas constitucionales, decretos y declaraciones para reclamar soberanía sobre la isla Huangyan y partes del archipiélago Spratly (Nansha, en chino).
En segundo lugar, el documento subraya que estas reclamaciones no se sostienen ni histórica ni jurídicamente ya que las pruebas presentadas por Filipinas —incluyendo legislación interna y acciones de ocupación— no demuestran su soberanía en los territorios en disputa. Además, el documento señala que la posición legal de Manila ha cambiado en múltiples ocasiones.
El informe refuerza sus conclusiones con una prueba documental: un extracto que muestra una carta de 1994 emitida por el Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Filipinas, según la cual la isla Huangyan se encuentra fuera de los límites territoriales filipinos.
Factor desestabilizador
Finalmente, el estudio también advierte que los intentos de expansión territorial de Filipinas han causado daños concretos: han distorsionado los hechos históricos, han aplicado incorrectamente el derecho internacional, han confundido a la opinión pública y han tomado medidas radicales que ponen en riesgo la paz en la región.
De acuerdo con el informe, estas acciones no solo afectan la estabilidad del mar de China Meridional, sino que también suponen un factor desestabilizador para los países vecinos y cuestionan el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Por ello, el informe concluye que las reclamaciones territoriales de Filipinas no merecen reconocimiento por parte de la comunidad internacional.


