El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció este lunes que los intentos de suprimir la cultura rusa y cualquier manifestación de la misma en Occidente "tienen lugar, lamentablemente, en todas partes".
"Es un fenómeno triste, borrar la cultura rusa, una de las culturas civilizacionales más ricas de la Tierra", afirmó ante la prensa, respondiendo a una pregunta sobre cómo evalúa Moscú las acciones de Europa respecto a la cultura del país.
El vocero subrayó que la cultura rusa "siempre ha sido fuente de enriquecimiento mutuo tanto para la propia Rusia como para los países donde ha estado presente". "Las manifestaciones de nuestra cultura en el extranjero, aunque permanecen, se encuentran bajo una presión terrible", lamentó.
Respecto a lo ocurrido a la Bienal de Venecia, Peskov expresó su pesar. Al mismo tiempo, mostró su reconocimiento a los organizadores del evento, que han mantenido la colaboración con los representantes rusos, y los felicitó por no compartir la estrechez de miras que, según él, existe actualmente en Europa.
Polémica en la Bienal de Venecia
Las declaraciones de Peskov se producen después de que la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, declarara que el organismo "recomienda oficialmente a la EACEA [Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura] poner fin a la subvención de 2 millones de euros a la Bienal de Venecia".
La posible retirada de estos fondos ya había sido planteada en abril, antes de que la Bienal comenzara a principios de mayo. Entonces, la Comisión Europea anunció su intención de suspender la subvención de 2 millones de euros para los próximos tres años y dio a los organizadores 30 días para justificar la reapertura del pabellón ruso.
Los ministros de Cultura y de Exteriores de más de 20 países europeos, entre ellos Alemania, Francia y España, enviaron una carta al presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, calificando de inaceptable la presencia de Rusia.
El representante especial del presidente ruso para la cooperación cultural internacional, Mijaíl Shvydkói, afirmó que la reacción de Bruselas era previsible y señaló que la dirección de la Bienal también esperaba críticas.
Rusia presentó su programa del 5 al 8 de mayo, durante las jornadas de preapertura. Tras la inauguración oficial del evento, el acceso al pabellón quedó limitado y el proyecto se mostró al público mediante una película documental. El país presentó por primera vez su pabellón en la Bienal de Venecia en 1914.