Lavrov explica por qué la alianza ruso-china tiene ventajas sobre las alianzas clásicas

El canciller ruso destaca que el modelo de cooperación con Pekín "no implica limitación de la soberanía de ninguna de las partes".

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, publicó este jueves en el diario Kommersant un extenso artículo conmemorando el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre Rusia y China, firmado el 16 de julio de 2001 por Vladímir Putin y el entonces presidente chino Jiang Zemin.

El canciller presenta este acuerdo como "un sólido fundamento jurídico" que permitió construir "una nueva modelo de interacción ruso-china que no implica limitación de la soberanía de ninguna de las partes", diferenciándolo de las "alianzas clásicas" y dotándolo de "la flexibilidad necesaria".

El jefe de la diplomacia rusa subraya que las relaciones entre Moscú y Pekín "se construyen sobre bases de igualdad, no están atadas a dogmas ideológicos, no se dirigen contra terceros países y son resistentes a la influencia de la coyuntura externa".

En el ámbito económico, Lavrov destaca el espectacular crecimiento bilateral: "El volumen comercial se ha multiplicado por más de 30 en un cuarto de siglo, superando los 200.000 millones de dólares durante tres años consecutivos". El ministro resalta que los cálculos entre ambos países "se han transferido prácticamente por completo a monedas nacionales, mientras que la participación del dólar estadounidense y el euro ha caído al nivel de error estadístico".

Al mismo tiempo, Rusia se ha consolidado como principal proveedor de petróleo y gas natural a China, con una infraestructura de oleoductos en constante expansión. Lavrov también menciona proyectos conjuntos en energía nuclear, exploración espacial y navegación satelital, así como el creciente reconocimiento de productos rusos en el mercado chino: "La marca 'Hecho en Rusia' gana cada vez más popularidad en China".

Enfoques cercanos

En materia de coordinación internacional, el canciller ruso enfatiza la convergencia ideológica: "Nuestros enfoques sobre la mayoría de los problemas globales y regionales son muy cercanos, y con mayor frecuencia coinciden". Lavrov cita la Declaración Conjunta aprobada durante la visita de Putin a China en mayo de 2024, que establece "principios sistémicos de un orden mundial multipolar más justo: igualdad soberana de los Estados, seguridad igual e indivisible, cooperación inclusiva y mutuamente beneficiosa".

Moscú y Pekín, señala el ministro, "defienden la necesidad de resolver conflictos por vía político-diplomática sobre la base de eliminar sus causas fundamentales" y rechazan "la política de 'cambio de régimen', los 'dobles estándares' y las sanciones unilaterales", en un momento en que "varios Estados occidentales, actuando en clave neocolonial en su intento de preservar su propio dominio, buscan destruir definitivamente la arquitectura jurídico-internacional centrada en la ONU".

Lavrov valora especialmente la posición de Pekín respecto a Ucrania, calificándola de "constructiva y equilibrada, basada en una profunda comprensión de la génesis de la crisis y las vías para su solución política". El ministro vincula la Iniciativa de Seguridad Global del presidente Xi Jinping con la propuesta rusa de crear "una arquitectura de seguridad igual e indivisible en Eurasia que prevea garantizar las condiciones para el desarrollo pacífico y estable de todos los Estados del continente euroasiático sin excepción, sin amenaza de intervención externa destructiva".

Esta convergencia estratégica se extiende a los organismos multilaterales: Rusia y China actúan "como frente único en la mayoría de los asuntos" en la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU y son "locomotoras" de la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS, que Lavrov describe como un "modelo de diplomacia multilateral de grandes Estados en un mundo multipolar".

El artículo concluye con una proyección de continuidad: "El Tratado ruso-chino de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación ha superado exitosamente la prueba del tiempo", asegura Lavrov. El ministro destaca que el documento, renovado en 2021 y nuevamente en mayo de 2025, "permanece como fundamento inquebrantable de las relaciones bilaterales" y "responde plenamente a los intereses fundamentales" de los dos países en perspectiva histórica.

La alianza estratégica entre las dos potencias, presentada por Lavrov como ejemplo de relaciones interestatales basadas en "igualdad, equilibrio de intereses y beneficio mutuo", se posiciona así como pilar alternativo al orden internacional liderado por Occidente, en un contexto de reconfiguración geopolítica global para la "formación de un orden mundial multipolar más justo".