La aplicación completa de las restricciones de China a la exportación de tierras raras podría poner en riesgo unos 6,5 billones de dólares de la producción subsiguiente fuera del país, informó Reuters citando un informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Según el reporte, Estados Unidos y Europa representarían casi la mitad de este impacto económico.
La advertencia se produce en un contexto de renovada rivalidad comercial entre Washington y Pekín, en la que las tierras raras volvieron a ocupar un lugar central el mes pasado.
China, el mayor productor mundial de estos materiales, amplió en octubre de 2025 sus controles para incluir nuevas materias primas e introdujo requisitos adicionales para obtener licencias de exportación. Posteriormente, acordó aplazar por un año la entrada en vigor de las medidas.
Las tierras raras son un grupo de 17 metales que, aunque se utilizan en pequeñas cantidades, son esenciales para la fabricación de automóviles, aviones, dispositivos electrónicos y sistemas de armamento.
Riesgos para las baterías eléctricas
El informe de la AIE señala que China anunció controles a la exportación de materiales y tecnologías para la fabricación de baterías, incluidos los ánodos de grafito. Se indica que solo la plena aplicación de restricciones sobre el grafito podría poner en riesgo más de 300.000 millones de dólares anuales de producción fuera del país, pues la nación concentra más del 90 % de la producción mundial de grafito procesado.
Las tierras raras en el centro de la rivalidad
El mes pasado, las tierras raras volvieron a situarse en el centro de la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China. En respuesta a las nuevas medidas restrictivas de Washington, Pekín impuso controles a la exportación de productos de doble uso destinados a varias empresas estadounidenses y prohibió a las entidades estatales comprar productos de 46 compañías del país norteamericano.
El gigante asiático ocupa una posición clave en estas cadenas de suministro: sectores que representan alrededor del 4 % del PIB estadounidense, unos 1,2 billones de dólares, dependen directamente de estos materiales. Pekín casi ha triplicado la imposición de restricciones a la exportación en los últimos cinco años y ya había limitado el suministro a Washington de ocho elementos de tierras raras.
Nuevos proyectos en Estados Unidos y Malasia redujeron la cuota china en el refinado mundial de tierras raras del 90 % en 2023 al 85 % en 2025. Se estima que para 2035, podría caer al 70 %.