El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, concedió una nueva entrevista en la que reveló muchos detalles del conflicto con Estados Unidos.
Así, ha comentado que un líder regional le informó sobre la inminencia de la Guerra de los 12 Días antes de que estallara, solicitándole que Teherán no respondiera ante un ataque planificado.
"Un líder de la región me dijo con alegría que la guerra era inevitable y nos pidió que no respondiéramos, porque iban a atacar a la dirigencia. Yo respondí que cualquier punto de Irán que fuera atacado recibiría una respuesta", declaró Araghchi.
De acuerdo con el canciller, Estados Unidos posteriormente instruyó a los países de la zona: "Aguanten un mes, la guerra terminará y después el problema se resolverá para siempre". Sin embargo, eso no ocurrió.
"Errores de cálculo" de Washington
Araghchi señaló que, al atacar la segunda vez durante las negociaciones, Washington cometió dos "errores de cálculo": "Iniciaron la guerra y no contaron con la resistencia". "Resistimos su exigencia ilegal de cero enriquecimiento [de uranio]. Al ver que no lograrían sus objetivos mediante negociaciones, acudieron a la guerra", explicó.
"Ahora nuestros países amigos dicen que les advirtieron que Irán era diferente", subrayó. "El régimen sionista pensó que con un ataque corto de varios días podría destruir todo", enfatizó Araghchi, y añadió que cuando eso no sucedió "se vieron obligados a detener la guerra".
En este sentido, precisó que todo el Oriente Medio "comprendió que sin garantizar la seguridad de Irán, no tendría seguridad propia". "Los logros estratégicos de Irán se completaron en las primeras dos semanas de la guerra. La autoridad y firmeza de Irán se demostró a la región. Se impusieron costos a la región y al mundo para que nadie más piense en una guerra con Irán. Irán pasó de ser un actor regional a convertirse en un actor con influencia global en esta guerra", manifestó.
Código 110
Araghchi, asimismo, describió la magnitud de la planificación iraní ante la eventualidad del conflicto. Según él, el Gobierno iraní revisó "todos los escenarios antes de la guerra", incluyendo uno particularmente sensible: qué hacer si el líder supremo, Alí Jameneí, moría como mártir.
"Nadie en la reunión quería decir, por ejemplo, que el líder moriría como mártir; incluso era difícil decirlo; así que teníamos un código: el Código 110, y todos sabían lo que significaba", aseveró el ministro.
El compromiso del equipo diplomático fue total: ni Araghchi ni los viceministros de Relaciones Exteriores abandonaron el edificio del ministerio durante los 40 días que duró la guerra.
Horas previas al estallido
El canciller iraní narró con detalle los momentos que precedieron al inicio de las hostilidades. "Desde el viernes 27 de febrero el ambiente se dirigía hacia la guerra. El sábado a las 8 de la mañana tuve una reunión con el presidente [Masoud Pezeshkian] y le dije que 'el ambiente es de guerra'", relató.
Muerte de Jameneí
El momento del ataque estadounidense que resultó en el asesinato del líder supremo marcó un punto de inflexión. Araghchi describió su reacción inmediata: "Contacté de inmediato con los ministerios de Relaciones Exteriores regionales y les dije: 'Estamos atacando bases militares estadounidenses. Deben saber que esto es una acción contra Estados Unidos'".
Esta comunicación directa buscaba establecer claramente que la respuesta iraní sería contra objetivos estadounidenses, no contra países vecinos, en un intento de evitar la regionalización del conflicto.
Amenazas durante el conflicto
La intensidad diplomática no cesó en el transcurso de la guerra. Al tercer día, Araghchi recibió una llamada del ministro de Asuntos Exteriores de un país de la región: "Me dijo que en unas horas, en represalia por los ataques que ustedes habían perpetrado en nuestro territorio, atacarían un punto específico de su país, pero que no continuarían y que ustedes tampoco debían hacerlo".
La respuesta del canciller iraní fue tajante: "Le respondí que nosotros también atacaríamos y que la guerra entre nosotros y ustedes comenzaría".
Mensaje a Witkoff
En una conversación posterior con el enviado estadounidense Steve Witkoff, Araghchi transmitió un mensaje sin ambigüedades sobre la posición iraní. "Le dije a Witkoff: '¿Acaso has asistido alguna vez a una reunión que pudiera ser bombardeada en cualquier momento?'", preguntó retóricamente.
"Debería hablarnos de otra manera: ¡no se puede ni amenazar ni sobornar a los iraníes! El enriquecimiento [de uranio] de Irán no está en venta", expresó Araghchi, dejando claro que Teherán no cederá ante presiones ni incentivos sobre su programa nuclear.