El nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha dado luz verde a la continuidad de la línea adoptada por su predecesor, Keir Starmer, que autoriza a Estados Unidos a emplear bases militares británicas para realizar ataques de carácter defensivo contra Irán, informó este martes Bloomberg. El respaldo se produce en medio de una escalada de las operaciones militares estadounidenses en la región, iniciadas a principios de mes, que Washington enmarca como acciones destinadas a contrarrestar las amenazas de misiles provenientes de Teherán y a garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
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Starmer, quien en un principio no permitió a EE.UU. atacar suelo iraní desde la base de Diego García pero luego revirtió su postura, encabezó el pasado viernes una reunión con altos funcionarios y ministros para evaluar la política británica tras la reanudación de las operaciones estadounidenses, de acuerdo con la misma fuente. El Gobierno británico sostiene que Washington puede utilizar esas instalaciones para ejecutar "operaciones defensivas", las cuales, según la perspectiva oficial de Londres, tendrían como fin debilitar la capacidad militar de Teherán o mitigar los riesgos en el estrecho de Ormuz.
Previamente, The Telegraph reportó que Donald Trump estaría presionando a Burnham para asegurar la continuidad de los ataques contra Irán desde territorio británico, con especial interés en mantener el acceso a la base aérea RAF Fairford y al atolón Diego García, este último considerado pieza clave en la estrategia de Washington para Oriente Medio. Un funcionario estadounidense señaló al medio que el mandatario norteamericano se mostró decepcionado por el respaldo limitado de la OTAN durante la Operación Furia Épica, lanzada en febrero, y agregó: "Estados Unidos espera que pueda utilizar sus bases en Europa para reforzar la seguridad global y europea".
Este lunes, Trump mantuvo una conversación telefónica con Burnham y calificó el intercambio como "muy bueno", aunque no mencionó si abordaron el uso de las bases militares. El presidente estadounidense aseguró que trataron diversos asuntos de interés mutuo, sin ofrecer detalles.
Nueva fase de hostilidades
Tras un cese al fuego precario acordado en abril, el conflicto entre los dos países se intensificó hace casi dos semanas, cuando Trump dio por finalizado el acuerdo con la República Islámica y la acusó de bombardear buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Desde entonces, se han producido intensos intercambios de ataques, con bombardeos estadounidenses que alcanzaron incluso infraestructura civil iraní, mientras que Teherán ha respondido con ataques contra bases estadounidenses en la región. Además, Washington restableció el bloqueo militar a los puertos iraníes.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que los ataques continuarán hasta degradar las capacidades militares iraníes y amenazó con destruir plantas eléctricas, puentes y objetivos energéticos si la República Islámica se niega a negociar. El presidente estadounidense prometió nuevas represalias contra la Teherán. "Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará muchas veces por ello", afirmó el mandatario en un mensaje que, dijo, ya había sido transmitido a Hegseth y otros altos mandos militares del Pentágono.
- Teherán afirma que actúa en respuesta a las violaciones del memorándum de entendimiento por parte de Washington. El CGRI advirtió que no se exportará "ni una sola gota de petróleo o gas" de la región mientras continúen las agresiones estadounidenses. El portavoz del Ejército de Irán, Mohammad Akraminia, advirtió este lunes que la guerra contra Washington se prolongará hasta alcanzar la "disuasión total".