Moody's Ratings mejoró este martes la calificación crediticia de la Argentina al elevar la nota de la deuda soberana de largo plazo en moneda local y extranjera de Caa1 a B3. Además, modificó la perspectiva de "estable" a "positiva", alineando su evaluación con las mejoras otorgadas previamente por Fitch Ratings y S&P Global Ratings, reportó La Nación.
La calificadora explicó que la decisión responde a una reducción significativa del riesgo de incumplimiento, impulsada por la consolidación de la estabilización macroeconómica. Según indicó, el ajuste inicial dio paso a una mejora más duradera de los fundamentos crediticios y a un fortalecimiento de la gobernanza económica.
En su informe, Moody's destacó que el superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y el avance del proceso de liberalización económica reforzaron la credibilidad de las políticas oficiales. También valoró la mejora de la posición externa, favorecida por el crecimiento de las exportaciones, la llegada de inversión extranjera y un mayor acceso al financiamiento.
La agencia sostuvo además que la nueva perspectiva "positiva" refleja la expectativa de que el perfil crediticio continúe fortaleciéndose a medida que avancen las mejoras estructurales y se consolide la estabilidad macroeconómica.
"Incertidumbre"
No obstante, advirtió que el riesgo político sigue siendo una limitación para la calificación. En ese sentido, señaló que las elecciones presidenciales de 2027 representan una fuente de incertidumbre, aunque consideró que la probabilidad de continuidad de las políticas económicas es mayor que en procesos electorales anteriores.
Moody's también elevó el techo de la deuda en moneda local a Ba3 y el de moneda extranjera a B1. Asimismo, proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,4 % para 2026 y del 3,5 % para 2027, apoyado en las inversiones en los sectores energético, minero e infraestructura.
La agencia remarcó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsó una cartera de proyectos por unos 141.700 millones de dólares, de los cuales 45.000 millones ya están en ejecución. Sin embargo, advirtió que el país deberá mantener la disciplina macroeconómica para fortalecer las reservas y afrontar eventuales 'shocks' externos o políticos.


