Los dirigentes de la Unión Europea (UE) enfrentan dificultades para definir nuevos objetivos de sanciones antirrusas que podrían incluirse en el 21.º paquete, dado que algunas opciones planteadas afectan los intereses nacionales de varios países miembros del bloque, informa el diario Politico.
"Ya no quedan presas fáciles después de 20 paquetes acordados. Te encontrarás cada vez más con los intereses particulares de los Estados miembros, por lo que hay que encontrar un equilibrio", afirmó un diplomático de la UE que participa en las negociaciones.
Por otro lado, un informe de Financial Times asegura que Alemania, Francia, Italia, Portugal, Austria y Grecia exigieron que algunas sanciones se excluyan del paquete e incluso bloquearon algunas medidas. "Todas las capitales están de acuerdo en una retórica dura y hablan de solidaridad, pero luego todo se desvanece", dijo otra fuente presente en una reunión de cuatro días, en la que embajadores esperaban llegar a un acuerdo unánime.
El medio destaca que Grecia pidió que se permita el transporte de gas natural licuado ruso a terceros países. Al mismo tiempo, Portugal y Alemania instaron a levantar la prohibición de compra de pescado ruso debido a la necesidad de apoyar a sus propias plantas procesadoras.

Deben aguantar los daños
A su vez, países turísticos como Italia y Francia exigen suavizar las condiciones para la concesión de visados a los ciudadanos rusos que participaron en la operación militar especial, mientras que Austria aboga por descongelar activos rusos por un valor de 2.000 millones de euros como compensación por la multa que Moscú impuso al banco Raiffeisen.
Rusia, por su parte, señaló que las medidas restrictivas ya le han costado al bloque europeo miles de millones de euros, y que no existen más opciones que no perjudiquen los intereses de la Unión Europea. Incluso la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, afirmó que los países miembros deben aguantar los daños que sufren sus economías por las sanciones antirrusas. "Tenemos que asumir realmente este dolor a corto plazo para obtener un beneficio a largo plazo", declaró.

"No existe un límite para la locura"
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, comparó este miércoles con "locura" la política de sanciones de Bruselas e indicó que no existe un límite para la imposición de nuevas restricciones. "No creo que se pueda hablar de haber alcanzado un límite en las sanciones. Ese límite no existe, igual que no existe un límite para la locura", lamentó.
El vocero también aclaró que para Moscú las sanciones son "absolutamente ilegales desde el punto de vista del derecho internacional", y que esas medidas han afectado indirectamente a Europa, a sus contribuyentes y a sus empresas, con pérdidas de miles de millones de euros.
"Ahora, entre las medidas que quedan por aplicar, solo permanecen aquellas que afectarán directamente los intereses de varios países de la UE. Y, por supuesto, eso será mucho más doloroso", sostuvo.


