Neuralink mostró por primera vez a participantes de uno de sus ensayos clínicos manejando sillas de ruedas eléctricas solo con el pensamiento, en una nueva demostración de su interfaz cerebro‑máquina N1.
La compañía explicó que las señales neuronales registradas por el implante —ubicado en la corteza motora, la zona del cerebro que planifica y ejecuta los movimientos voluntarios— se decodifican para traducir la intención de movimiento en órdenes de avance, giro, marcha atrás e incluso ajustes del asiento, y se envían a la silla de ruedas. Hasta ahora, las pruebas públicas se habían centrado en mover un cursor en pantalla o controlar un brazo robótico.
El sistema se apoya en más de 1.000 electrodos repartidos en más de 100 hilos ultrafinos, más delgados que un cabello, insertados por un robot quirúrgico para situarlos cerca de neuronas individuales sin dañar el tejido.
Cuando la persona intenta moverse, esas neuronas siguen 'disparando' aunque el cuerpo no responda; un modelo de aprendizaje automático interpreta esos patrones como movimientos de un cursor virtual que, en este caso, se convierte en comandos de conducción. Los participantes ven en un monitor la imagen en vivo de una cámara montada en la silla, lo que les permite tomar decisiones de navegación en un entorno real.
Neuralink subrayó que se trata de un hito de investigación, no de un producto listo para el mercado, y habló de una "primera muestra" de cómo la tecnología podría ayudar a recuperar movilidad independiente en personas con parálisis.