¿Otra crisis energética a la vista?: Europa afronta el invierno en medio de una guerra con Asia por el gas

Bloomberg calcula que las llegadas de gas natural licuado a Europa están un 27 % por debajo de las del año pasado.

Europa encara un invierno complicado debido a varios factores: la guerra contra Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, la competencia global por el gas natural licuado (GNL) se endurece y el continente va muy por detrás de su ritmo habitual de llenado de reservas.

Gobiernos y compañías energéticas optaron al final del último invierno por retrasar compras, confiados en que la vía diplomática reabriría un paso por el que circula una quinta parte del GNL mundial, informa Bloomberg. Cinco meses después, ese cálculo se ha vuelto arriesgado: los precios del gas rozan máximos desde que empezó el conflicto, las exportaciones de Catar siguen prácticamente paralizadas y los tanques europeos están al 54 % de capacidad, frente a una media del 70 % en los últimos cinco años y lejos del objetivo del 80 % para el 1 de noviembre.

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La demanda asiática agrava el cuadro. Con olas de calor y cortes de suministro al acecho, países como Pakistán, Bangladés e India están comprando cargamentos 'spot' a precios muy altos para evitar apagones y paradas industriales, mientras China —principal importador mundial de GNL— aumenta sus compras para el verano y Japón, Corea del Sur y Taiwán recurren de nuevo a la generación a gas.

El medio calcula que las llegadas de GNL a Europa están un 27 % por debajo de las del año pasado, mientras que las de Asia han repuntado. Analistas señalan que los compradores asiáticos, que antes dependían en torno a un 25 % del golfo Pérsico, se están aprovisionando en otros orígenes, dejando menos alternativa a Europa.

El cierre de Ormuz y el compromiso de la UE de dejar de importar GNL ruso a partir de 2027 reducen aún más el margen de maniobra. La consultora Baringa Partners estima que, si la interrupción se prolonga hasta otoño, la combinación de gas y electricidad caros podría empujar a Reino Unido y la eurozona a una contracción a final de año.